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	<title>Opina Cuba</title>
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	<description>El portal para pensar y debatir</description>
	<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 19:24:10 +0000</pubDate>
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	<language>en</language>
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		<title>Nueva Onda Cuba - Difusión Opina Cuba</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jan 2010 15:49:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Opina Cuba</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Medios digitales]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Nueva Onda Cuba
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			<content:encoded><![CDATA[<br/><p><a href="http://nuevaondacuba.blogspot.com/2009/10/opina-cuba.html" target="_blank">Nueva Onda Cuba</a></p>
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		<title>La gimnasia que falta</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editorial</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>El debate sigue siendo aun tímido en este espacio que aportamos al crecimiento de la comunidad cubana en el sentido amplio. Es decir no solo para los que viven en Cuba o nacieron en Cuba.
OPINA CUBA nació para generar ese ámbito, donde respetuosamente se puedan encontrar todos los que creen en una CUBA del futuro, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">El debate sigue siendo aun tímido en este espacio que aportamos al crecimiento de la comunidad cubana en el sentido amplio. Es decir no solo para los que viven en Cuba o nacieron en Cuba.</p>
<p style="text-align: justify;">OPINA CUBA nació para generar ese ámbito, donde respetuosamente se puedan encontrar todos los que creen en una CUBA del futuro, los que añoran el pasado, los que disfrutan del presente, los que detestan el presente, los que creen que se puede seguir pero con cambios, los que creen que debe culminarse esta etapa e iniciar otra. De eso se trata, de la diversidad, del pensamiento diferente, pero fundamentalmente de la convivencia pacífica y armoniosa que una sociedad civilizada requiere a esta altura de los acontecimientos mundiales.</p>
<p style="text-align: justify;">Nosotros, desde este modesto lugar, seguiremos bregando por una CUBA capaz de debatir, de discutir, de disentir. Esa gimnasia que parece ausente, o que al menos no se muestra visible. La invitación abierta sigue en pie para que cada ciudadano del mundo pueda expresarse, y no solo eso, sino para que pueda intercambiar sus visiones de lo que pasa en Cuba. Todos los que puedan decir lo que sienten, son bienvenidos a este espacio, para construir juntos un ámbito diverso que posibilite desarrollar el músculo del debate, de la multiplicidad de visiones y sobre todo de la necesaria posibilidad de estar juntos, aunque sea virtualmente, diciendo lo que pensamos, lo que sentimos.</p>
<p style="text-align: justify;">No es tarea fácil, no es sencilla. Aun duelen las diferencias, pero hay que animarse a compartir la civilizada tarea de intentar discutir con inteligencia y al mismo tiempo con la claridad de que se trata de una construcción posible, que no va necesariamente de la mano de la realidad política de la isla. Sería bueno que se entienda, y que los cubanos del mundo encuentren aquí un lugar para revitalizar esta perdida gimnasia de pensar distinto.</p>
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		<title>51 años de revolución</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2010 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tema de la semana</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Tema de la semana]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Como cada primer día del año, se reiteró la celebración de los 51 años de la revolución.
Como cada año, es tiempo de balances y de juzgar desde una mirada propia, individual e intransferible, que ha significado este hecho histórico, su valor presente, sus logros y fracasos.
Es inevitable caer en la cuenta de lo que pasó, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Como cada primer día del año, se reiteró la celebración de los 51 años de la revolución.</p>
<p style="text-align: justify;">Como cada año, es tiempo de balances y de juzgar desde una mirada propia, individual e intransferible, que ha significado este hecho histórico, su valor presente, sus logros y fracasos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es inevitable caer en la cuenta de lo que pasó, y tomar en cada evaluación las vivencias propias. Los que viven en Cuba tienen su propia lectura, los que hace años que no pueden volver y viven fuera de ella, tienen su propia visión de los hechos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que sólo vieron la Cuba actual tendrán su interpretación de lo sucedido y los que vivieron el pasado y aun lo recuerdan, seguramente otra perspectiva.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, la fecha no habrá pasado en vano, y los obligados balances a los que se exponen estas fechas serán el nuevo testigo de que se ha cumplido otro aniversario y que la evolución de los cubanos, de los latinos, del mundo entre tendrá su propia y formada opinión, acertada o no, de lo que hemos transcurrido y de lo mucho por aun recorrer.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos lo festejarán, otros lo sufrirán con cierto dolor, otros con nostalgia en positivo, y otros con melancolía. Las sensaciones son tan distintas como las vivencias que implican cada aniversario.</p>
<p style="text-align: justify;">No habrá pasado en vano la fecha, en la medida que cada cubano, que cada nacido en Cuba, que cada habitante del mundo que vea en Cuba un sueño, pueda seguir pensando lo que mas le venga en gana sobre esto. De eso se trata. De poder pensarlo, soñarlo, celebrarlo o condenarlo.</p>
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		<title>¿Voy bien Camilo?. Seguro, Fidel, por eso me desapareciste</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Angélica Mora</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Palabra de Periodistas]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Con la perspectiva que me da el no ser cubana y poder analizar más desapasionadamente los asuntos políticos de la Isla, les diré que no me cabe duda que Fidel Castro envió a asesinar al único rival que le hacía sombra, luego del triunfo de la Revolución: Camilo Cienfuegos.
El carisma de Camilo Cienfuegos era inmenso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Con la perspectiva que me da el no ser cubana y poder analizar más desapasionadamente los asuntos políticos de la Isla, les diré que no me cabe duda que Fidel Castro envió a asesinar al único rival que le hacía sombra, luego del triunfo de la Revolución: Camilo Cienfuegos.</p>
<p style="text-align: justify;">El carisma de Camilo Cienfuegos era inmenso y en la celosa mente del Comandante en Jefe, era un peligro para su futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Fidel Castro lo &#8220;hizo desaparecer&#8221; en el aire el 28 de octubre de 1959, cuando Camilo regresaba de Camaguey, donde había sido mandado luego de la renuncia del Comandante Hubert Matos. Camilo al dirigirse en avión hacia La Habana desapareció, sin tenerse nunca más noticias suyas.</p>
<p style="text-align: justify;">Este 28, al cumplirse cincuenta años de esa tragedia, con ese cinismo tan característico del régimen castrista, se eleva en la Plaza de la Revolución la imagen del héroe de Yaguajay.</p>
<p style="text-align: justify;">Se podrá ver a Camilo, en hierro forjado, en el Monte del Gólgota, para que le haga compañía al Ché. El Che Guevara, quien fue otro sacrificado en las aras de los designios de Fidel, que apartó a sus rivales como se espantan las moscas que les son molestas.</p>
<p style="text-align: justify;">Nueva ceremonia. Y es que el gobierno cubano no pierde oportunidad de proporcionar el necesario circo, en vez de pan, al pueblo cubano. Ambos, Camilo y El Che, estarán separados por un pasaje entre dos edificios. La horrorosa nueva escultura, de casi 100 toneladas de peso, estará atornillada al edificio del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">El artista, Enrique Ávila, también autor de la del &#8220;Guerrillero Heroico&#8221;, recibió el encargo que esta obra tuviera semejanza con la del Che, remachada al Ministerio del Interior.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, el sacrificado Señor de la Vanguardia se parece en el retorcido de los hierros a su compañero de infortunio, que fue enviado a morir en la selva boliviana para tranquilidad de Fidel Castro, que así, se lo sacó de encima.</p>
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		<title>La Fuerza Y</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Cañizales</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>El 7 de noviembre estuvo retenida y fue golpeada en La Habana la bloguera Yoani Sánchez. Su blog “Generación Y” cuenta las visitas por millones, desde distintos lugares del planeta, y ha sido ampliamente reconocido, pero aún así no es la primera vez que su autora sufre en carne propia la represión.
Sánchez se ha visto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">El 7 de noviembre estuvo retenida y fue golpeada en La Habana la bloguera Yoani Sánchez. Su blog “Generación Y” cuenta las visitas por millones, desde distintos lugares del planeta, y ha sido ampliamente reconocido, pero aún así no es la primera vez que su autora sufre en carne propia la represión.</p>
<p style="text-align: justify;">Sánchez se ha visto impedida de salir de Cuba en dos oportunidades en el último año, pese a que en ambas ocasiones se trataba de ir a recoger simbólicos premios como el Ortega y Gasset (España), uno de los más emblemáticos de Iberoamérica, y el galardón María Moors Cabot (Universidad de Columbia, Estados Unidos).</p>
<p style="text-align: justify;">La retención y los malos tratos con Sánchez, por tres presuntos policías, pues nunca se identificaron como tales, ocurrió –cruel paradoja- cuando ella caminaba junto a unos amigos para participar de una marcha contra la violencia. “Ironías de la vida, fue una tarde cargada de golpes, gritos y malas palabras la que debió transcurrir como una jornada de paz y concordia&#8221;, escribió Sánchez en su blog, y eso se convirtió en una noticia que rápidamente le dio la vuelta al mundo y desencadenó centenares de reacciones de repudio.</p>
<p style="text-align: justify;">Sánchez, según reporta El País de España desde la isla, no era organizadora de esta manifestación y pretendía asistir para “reportar”. La bloguera confirmó que es la primera vez que le sucede algo así y que a su juicio este hecho no se debe a que ella ha &#8220;traspasado una línea&#8221;, sino que en su opinión está relacionado &#8220;a la desesperación del régimen por el movimiento de expresiones civiles de protesta, que cada vez es mayor&#8221;. &#8220;Es una manifestación de impotencia e intolerancia&#8221;, aseguró.</p>
<p style="text-align: justify;">Un hecho como este pone en evidencia por un lado la debilidad del régimen de los hermanos Castro que debe apelar sistemáticamente a la represión, mientras que por otra parte –y no es un asunto menor- pone en el tapete la fuerza simbólica que va adquiriendo dentro de la isla un movimiento que exige mayores libertades, entre los cuales se inscribe Yoani. Se trata de la fuerza Y.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que nos ubiquemos en contexto. Yoani es acosada e impedida de salir del país. ¿En qué consiste su actividad para que le preocupe tanto al gobierno? Básicamente escribe un blog, una bitácora personal, con sus percepciones (que podrían ser las de su generación, gente joven no identificada con el régimen) sobre la vida cotidiana en Cuba. ¿Cuál era la manifestación que el gobierno impidió cubrir a Yoani? La inusual protesta en Cuba contra la violencia congregó a unas 60 personas. Según El País, “los manifestantes han dado vueltas por algunos minutos, no realizaron discursos y se fueron sin incidentes”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se ven estas dimensiones, en términos numéricos son mínimas, pero adquieren relevancia en su dimensión política. Estamos presenciando, gracias al poder de Internet, cómo poco a poco se va acabando con la pretendida unanimidad del régimen cubano, y cómo a pesar de la represión directa y velada, unos jóvenes cubanos salen públicamente a exponer sus puntos de vista a contrapelo de la versión oficial.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos ante lo que ya escribíamos en marzo pasado: el muro se ha corrido. La expresión no es nuestra, es de la propia Yoani.</p>
<p style="text-align: justify;">A fines de octubre, Yoani junto a otros blogueros críticos protagonizaron otro hecho que habla de la catadura represiva del gobierno cubano. La revista Temas, que se presenta presuntamente como un espacio para el debate plural, organizó una discusión sobre el uso de Internet, pero justamente se les impidió la entrada a los contestatarios. Con disfraz y peluca Yoani logró ingresar al salón y pudo denunciar la censura gubernamental, producto de una intolerancia a la crítica pública.</p>
<p style="text-align: justify;">En marzo recogíamos este testimonio de Yoani, en una entrevista con el suplemento Siete Dìas de El Nacional, en Caracas. Ante la pregunta sobre si Cuba, su país, estaba igual que hace 20 años en materia de libertades, la bloguera respondió: “No lo creo. A mi me gusta utilizar la metáfora del muro. El muro se ha corrido, ya no está en el lugar de antes. No ha cambiado de lugar por la voluntad de quienes nos gobiernan, ellos no han corrido el muro para darnos espacio. Lo hemos empujado nosotros. Lo veo por ejemplo en lo que hace la banda de rock punk Porno para Ricardo, u otros blogueros que ponen su nombre y apellido y su carnet de identidad y eso era impensable hace 20 años. ¿Qué quiere decir eso? Que todos los que se han sacrificado antes han logrado abrir espacios para nosotros”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este cambio con implicaciones políticas y simbólicas está relacionado estrechamente con la irrupción de las nuevas tecnologías de comunicación, y en especial con el rol de Internet. Hace escasos años la posibilidad de que una cubana escribiera sobre cómo son sus días en la isla, habría tenido un impacto menor y muchas más dificultades para darse a conocer. Hoy lo que Yoani escribe puede ser leído en el mundo entero (8 millones de visitas al mes), aunque paradójicamente el acceso a Internet sigue bastante restringido dentro de Cuba y controlado por el Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente el muro se ha corrido, y tal vez por esa razón la última frontera de la censura está justamente en el campo de las nuevas tecnologías, en el que se libra una batalla por las libertades; es un campo en el cual gobiernos como el de Cuba (restringiendo el número de usuarios) o el de China (restringiendo el contenido de las páginas de Internet) han perdido el control absoluto de otrora.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CADAL (<a href="http://www.cadal.org" target="_blank">www.cadal.org</a>)</p>
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		<title>De USA, pero ni Nike ni Adidas</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Rodriguez Carvajal</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Palabra de Periodistas]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Ya supieron en la escuela Miguel Peña Utra, donde se supone que el niño René Rojas Pérez, de 9 años, sea educado, que su madre es una “contrarrevolucionaria”. Pienso que no debe haberles costado mucho trabajo, Ileana Pérez Nápoles se desempeña como periodista, sin esconder su identidad.
La jefa de ciclo de esta escuela de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Ya supieron en la escuela Miguel Peña Utra, donde se supone que el niño René Rojas Pérez, de 9 años, sea educado, que su madre es una “contrarrevolucionaria”. Pienso que no debe haberles costado mucho trabajo, Ileana Pérez Nápoles se desempeña como periodista, sin esconder su identidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La jefa de ciclo de esta escuela de la Cuba de hoy, en el reparto Nuevo Sosa, llamó a la maestra del hijo de Ileana para decirle que tuviera mucho cuidado con la amistad de esta. Visitar la casa de la apestada podía traerle graves problemas. La pedagoga en esa ocasión se le enfrentó a la jefaza, argumentando que en ese hogar vivía su alumno, y que siempre que fuera necesario le visitaría.</p>
<p style="text-align: justify;">El padre de Renecito vive en EE.UU., y como es de suponer le envía vestido y calzado.</p>
<p style="text-align: justify;">El jueves 8 de octubre el niño fue a la escuela con unas medias que decían: USA. La maestra le dijo –evidentemente ya coaccionada por la jefa– que con esas medias no puede ir a la escuela, porque le está faltando al uniforme; según ella, la sigla, entra en conflicto con la “ideología de Cuba”.</p>
<p style="text-align: justify;">El niño tiembla, teme que lo boten de la escuela.</p>
<p style="text-align: justify;">René no portaba zapatos tenis de marca Nike, compañía multinacional estadounidense de ropa, calzado y otros artículos de deporte fundada por los capitalistas Phil Knight y Bill Bowerman, en el año 1968. Tampoco vestía un pulóver marca Adidas, compañía alemana cuyo nombre es la combinación del apodo y las tres primeras letras del apellido de su fundador, el capitalista Adolf ‘Adi’ Dassler.</p>
<p style="text-align: justify;">Ileana no puede comprender; tampoco yo. Quizá por ambos ser provincianos&#8230; pecamos de exceso de ingenuidad. Pero con mucha fe e igual dosis de paciencia, esperamos que alguien nos explique: ¿cómo es que el dueño de la finca grande puede calzar los zapatos tenis Nike, y la ropa deportiva Adidas, ¡y un niño no puede ponerse unas medias que digan USA!?</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: PAYO LIBRE (<a href="http://www.payolibre.com" target="_blank">www.payolibre.com</a>)</p>
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		<title>La odisea del adulto mayor</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan Carlos Linares Balmaseda</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Palabra de Periodistas]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>La Habana – Ocelia pasa hambre. Apenas subsiste con 200 pesos mensuales de pensión. De esa cifra descuentan 57 pesos por el pago de un refrigerador nuevo de reposición, 5 por la electricidad, 3 ó 4 por el gas manufacturado, 2 ó 3 por el agua… El resto, unos 130 pesos (menos de 6 dólares), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">La Habana – Ocelia pasa hambre. Apenas subsiste con 200 pesos mensuales de pensión. De esa cifra descuentan 57 pesos por el pago de un refrigerador nuevo de reposición, 5 por la electricidad, 3 ó 4 por el gas manufacturado, 2 ó 3 por el agua… El resto, unos 130 pesos (menos de 6 dólares), se le van como agua entre los dedos en gastos de alimentación y medicamentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ella vive sola. Su hijo reside en el extranjero, pero al parecer no le va bien porque apenas le manda de cuando en cuando alguna ayudita. Si en Cuba se reconociera la pobreza que padece buena parte de la ciudadanía, Ocelia estaría bien adelantada en la relación.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiene 85 años y padece de cataratas y glaucoma. Sus espejuelos ya no le sirven para leer o ver la televisión. Comprende bien que la “Operación Milagro” y los televisados recorridos médicos de la Salud Pública cubana por calles y caminos intransitables, buscando pacientes para atender con solicitud a cualquier hora, sólo ocurren en campañas propagandísticas por el extranjero, en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, bien lejos del barrio de Santos Suárez, donde está su semiderruida vivienda.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace un mes dejó de funcionar su refrigerador. Es chino y nuevo, de los que se cambiaron como parte de la “revolución energética”. Uno más de los que se rompen a diario.</p>
<p style="text-align: justify;">Esos refrigeradores cuentan con garantía de 3 años para la máquina, 2 para el mueble y 1 para componentes. El de Ocelia quedó fuera de plazo y todavía tiene que pagarlo por 10 años más.</p>
<p style="text-align: justify;">Las reparaciones menores se hacen a domicilio. Incluyen reposición del termostato, relay, junta de puerta y otros accesorios, todos los cuales tampoco abundan y hasta faltan en almacén. La chapistería, el cambio de máquina o insuflarle gas al sistema de refrigeración son reparaciones mayores. Sólo se realizan en el taller.</p>
<p style="text-align: justify;">El taller que le toca para repararlo se encuentra a varios Km. de distancia. Como hay déficit de trasporte, ella puede que tenga que llevarlo y traerlo por su propia cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero a Ocelia no sólo la perturba cómo transportar su refrigerador hacia el taller o que allí la estafen cambiándole partes y piezas que funcionan por otras defectuosas, como es práctica generalizada. También a su cocina sólo le funciona una hornilla, el cochambroso sistema eléctrico de su maltrecha vivienda la sigue muy de cerca en edad y achaques, y el techo en punto de derrumbe todos los días hace una apuesta de vida o muerte con ella.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Pobre Ocelia, un dígito más en esa larga lista de una población tan envejecida y atrapada entre la locura y la miseria como la misma Revolución!</p>
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		<title>Un gallinero en forma de relajo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alberto Ramírez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Cuando las tropas americanas estaban a punto de tomar Bagdad un periodista iraquí le preguntó al ministro de Hussein, Alí el Químico, qué pensaba de la ofensiva americana, el tipo le respondió: ¡Estamos ganando! El periodista insistió: ¿Y las tropas americanas que están llegando a Bagdad? El Químico dijo más fresco que una lechuga: ¡Vienen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Cuando las tropas americanas estaban a punto de tomar Bagdad un periodista iraquí le preguntó al ministro de Hussein, Alí el Químico, qué pensaba de la ofensiva americana, el tipo le respondió: ¡Estamos ganando! El periodista insistió: ¿Y las tropas americanas que están llegando a Bagdad? El Químico dijo más fresco que una lechuga: ¡Vienen a rendirse!</p>
<p style="text-align: justify;">El cinismo de esta gente (me refiero a los delincuentes que se hacen de las riendas de un país por casualidad, por bandoleros o por un bache de la historia) no tiene límites; ellos manejan el poder y se dan el lujo de manejar al mismo tiempo el cinismo a su antojo, todos son la misma cosa, no importa a qué parte del mundo pertenezcan, qué religión profesen, sean de cualquier ideología o simplemente hereden las riendas de una nación por obra y gracia de sus nexos familiares. El caso es que el país que se vea en la penosa necesidad de padecer de un espécimen de este tipo se muere si no interviene a tiempo el certero bisturí de una potencia extranjera.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuba es la muestra más visible de esta epidemia que amenaza con contaminar el continente sudamericano. En Cuba usan todo tipo de herramientas malévolas para atemorizar al pueblo, desde mítines de masas enardecidas en contra de los que poseen la razón y la verdad, hasta la cárcel, y el paredón si la situación lo amerita, si el escarmiento puede de alguna manera hacer metástasis en la conciencia y los temores nacionales.</p>
<p style="text-align: justify;">La situación, después del paso de cetro entre hermanos, se ha puesto peor, a despecho del pensamiento pragmático de los cubanologos a nivel mundial, Raúl ha hecho todo lo contrario de lo que el mundo esperaba, incluso los cubanos. A principio fue poco a poco sembrando esperanzas en la conciencia nacional, e ilusiones en la opinión foránea; llegó hasta brindarle un ramo de olivo al presidente americano y prometió tantas cosas que de haberlas cumplido hubiera garantizado un acercamiento positivo con su enemigo del norte, que quizás hasta lo hubiera comprometido a levantar sus vilipendiadas sanciones económicas. Le hubiera dado un alivio al pueblo cubano que durante cincuenta años no ha tenido unas merecidas vacaciones, y hasta se hubiese podido legitimizar como buen gobernante en la conciencia nacional. Sin embargo, ha hecho todo lo contrario, ¿por qué?</p>
<p style="text-align: justify;">Porque son delincuentes con el poder de un país en sus manos. Usan el cinismo porque es el arma más versátil y útil para alguien con un comportamiento antisocial y antihumano. Yo podría llenar este comentario con acontecimientos que han ocurrido en los últimos días en Cuba que demuestran hasta que punto puede ser usado el cinismo en defensa de una falacia, de una mentira, de un crimen social. Pero no me alcanzaría el espacio, solo con mencionar tres me bastan: El primero tiene que ver con el secuestro de Yoani Sánchez y la golpiza que le dieron esgrimiendo que ellos tienen el poder y no les da la gana de que nadie gane protagonismo a ningún nivel sin la autorización del estado. Aquí el cinismo es usado a hurtadillas, arremeten en contra de la valiente pero frágil mujer y no se hacen responsable de los hechos, incluso, ni siquiera le permiten obtener un informe medico de sus lesiones, lesiones provocadas a propósito, un abuso social ciudadano al cual no responden como cual cobardes y asustadas ratas.</p>
<p style="text-align: justify;">El otro tiene que ver también con la familia Sánchez. El esposo de la valiente bloguera pide de manera cibernética un duelo verbal con los agresores y, como aparentes valientes mancebos, aceptan el duelo y proponen como campo de honor la esquina de la avenida de los presidentes y la calle 23 en el Vedado. Sin embargo, en lugar de comportarse como caballeros, preparan una turba, la enaltecen, y se la echan encima de Reinaldo Escobar, esposo de Yoani para que lo linchen emocionalmente y lo atropellen físicamente. He ahí la pura y fiel imagen del cinismo gubernamental, a falta de la verdad, a falta de argumentos, la fuerza bruta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, el colmo del cinismo se cierne sobre los subsidios gubernamentales, me gustaría preguntar, cual neófito: ¿Cuáles subsidios gubernamentales? Una mentira repetida muchas veces puede parecer cierta, pero jamás puede llegar a ser verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe desde hace muchos años una guerra sicológica entre el gobierno de Cuba y el pueblo. Por la parte gubernamental el estado hace como si gobernara y los cubanos se hacen los gobernados, al final, es como dijera el poeta popular: “Cuba es un gallinero en forma de relajo, y todo el que está arriba caga al que está abajo”. No hay medicina gratis, ni alimentación subsidiada cuando el único empleador que existe no paga lo que obrero produce; lo menos que puede hacer el patrón, es cuidar la salud de quien produce. No hubo jamás un esclavista que dejara morir por hambre o enfermedad a sus medios básicos de producción, si tenía la solución a su alcance. En Cuba el estado no es paternalista, es justamente todo lo contrario, el estado cubano es netamente esclavista, en toda la extensión de la palabra; el gobierno cubano es uno de los peores esclavistas que ha sufrido la humanidad. Forma obreros sólo con el propósito de explotarlos, los entrega como usufructo a los inversionistas extranjeros y les congela el 98 por ciento de su salario. Forma médicos y los exporta como mercancía; especialistas, jineteras y hasta exporta disidentes y luego los deja entrar a Cuba y les roba todo lo que llevan en sus alforjas. ¿Eso se llama paternalismo? Está muy jodida la real academia de la lengua española si define una aberración tan grande como paternalismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una inmensa tragedia que el gobierno de Cuba maneje tan hábilmente la semántica, los significados de las palabras, las cosas a su antojo y conveniencia, pero más patético aun es que haya medios de información en el mundo que se hagan eco de una tan grande aberración.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CUBANET (<a href="http://www.cubanet.org" target="_blank">www.cubanet.org</a>)</p>
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		<title>La libertad como forma de pago</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Casa de remates o  cómo se empeña la libertad
Sépanlo  bien: nuestra incultura, nuestro subdesarrollo, se paga con libertad…
Fidel  Castro, conversación con estudiantes en la Universidad de La Habana, septiembre de 1970.
Las acrobacias teóricas de  la dialéctica marxista intentaron persuadirnos de que sólo construyendo la  sociedad comunista sería posible, al decir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p align="justify"><strong>Casa de remates o  cómo se empeña la libertad</strong></p>
<p><em>Sépanlo  bien: nuestra incultura, nuestro subdesarrollo, se paga con libertad…</em></p>
<p>Fidel  Castro, conversación con estudiantes en la Universidad de La Habana, septiembre de 1970.</p>
<p>Las acrobacias teóricas de  la dialéctica marxista intentaron persuadirnos de que sólo construyendo la  sociedad comunista sería posible, al decir de Engels, “saltar del reino de la  necesidad al reino de la libertad”. Sin embargo, lo que demostró la historia a  finales del siglo XX fue que la suspensión de las libertades fundamentales,  impuesta a una nación con el declarado propósito de satisfacer sus necesidades,  sólo trae como consecuencia la persistencia de la miseria y el envilecimiento  de los individuos.</p>
<p>La propuesta de usar la  libertad como forma de pago a cambio de ventajas materiales es una fórmula que  trasciende los sistemas sociales y se presenta como un procedimiento  psicológico para dominar la voluntad ajena. Este canje puede observarse entre  naciones, también entre miembros de una familia o clan. Recorre también los  vínculos laborales o cualquier otra relación en la que cierto grado de  sometimiento, pueda ser más o menos aceptado a cambio de alimento, cobija,  protección frente a peligros externos, comodidad e incluso el lujo.</p>
<p>La pérdida de libertad se  expresa en diferentes grados y en distintos planos. En un punto extremo están  los ejemplos de un individuo atado y amordazado por sus secuestradores o el de  una nación ocupada por un ejército invasor. En semejantes casos la resistencia  puede llegar a ser igualmente extrema. En un polo menos dramático, vemos  aquellas libertades que cedemos voluntariamente en nombre de la convivencia  social, como la libertad de andar desnudos o de fumar en un lugar público.</p>
<p>También la aceptación de la  falta de libertad tiene diferentes grados y distintos planos. En un primer  momento ocurre en un plano físico donde el individuo suprime su resistencia a  la opresión; es el instante en que el cuerpo termina de luchar contra las  ataduras, cuando se deja de sacudir las rejas de la cárcel y la persona se  cansa de gritar “Sáquenme de aquí”. Luego, el sujeto comienza a acomodarse a su  estado y en casos exagerados termina por sentirse a gusto en la prisión o  establecer complicidad con sus carceleros.</p>
<p>Aunque el tema de la  libertad suele ser discutido desde un ángulo estrictamente filosófico, es desde  la perspectiva política que tiene mayor repercusión. Una leve inclinación hacia  una u otra tendencia puede cambiar los destinos de un país y afectar a varias  generaciones de personas. El derecho a la libre expresión y a la libre  asociación, claramente expresado en una base jurídica sólida, es la garantía de  que el resto de los derechos serán respetados. De nada vale que haya leyes que  garanticen el derecho al trabajo, a la educación, a la salud, a la igualdad, si  no es posible protestar por su incumplimiento; si no se permite a las personas  organizarse civilizadamente para demandar que se respeten. La posibilidad de la  queja, de señalar con el dedo lo que no nos gusta es condición inseparable de  un clima de libertades ciudadanas, donde el individuo no tiene que subastar su  libertad a cambio de subsidios y privilegios.</p>
<p>Las dictaduras no pueden  sobrevivir donde estos derechos se practiquen plenamente; es más, por  definición, donde estos derechos se cumplen no es lícito hablar de dictadura.  Para suprimir o reducir estas libertades fundamentales, los gobiernos  dictatoriales apelan a la fuerza de las armas o la persecución policial;  invocan la seguridad nacional, establecen estados de emergencia permanente y,  controlando los medios de difusión, terminan desacreditándolas como si se  tratara de enfermedades o perversiones. Quizás el más sofisticado recurso que  usa un opresor para enmascarar los efectos de la represión, es mostrar la  relación con sus oprimidos como una especie de pacto de amor. De manera que la  sumisión -conquistada por la vía del dolor o del miedo-, tenga el respetable  rostro de la generosa entrega que se hace por afecto a otra persona, por fe a  una religión o por convicción a una causa política.</p>
<p><strong>La libertad y el  socialismo en Cuba</strong></p>
<p>El <em>socialismo real</em> que desapareció en Europa  del Este se ha mantenido con fatales recortes e interpretaciones en Cuba.  Aunque, en opinión de algunos, se le agregó aire fresco al asfixiante modelo  estalinista, lo cierto es que en la isla caribeña terminaron por repetirse los  mismos esquemas totalitarios que existían en los lejanos países aliados. La  diferencia más notoria es que en Cuba el socialismo no fue el resultado de la  imposición de una potencia imperialista, como sí le ocurrió a Polonia,  Checoslovaquia y Bulgaria, sino todo lo contrario. El actual proceso cubano ha  tratado de vestirse siempre con los ropajes de la soberanía y como única  fórmula para alcanzar la independencia de EE.UU.</p>
<p>No obstante ese barniz de  liberación, el caso de Cuba es un ejemplo de cómo se pone en práctica la  abolición de las mencionadas libertades fundamentales. En enero de 1959, una  tropa de jóvenes armados y barbudos bajó de las montañas donde había organizado  la lucha guerrillera, logró derrocar la dictadura de Batista (1952-1958)   y proclamó que ese sería llamado “El año de la liberación&#8221;. En los  primeros discursos se enarbolaba la consigna de <em>Pan con Libertad</em> y todo indicaba que finalmente Cuba sería  una nación democrática, donde se respetaría la progresista carta magna aprobada  en 1940. Lo que ocurrió para que aquel grupo de irreverentes revolucionarios  terminara fundando una gerontocracia, bajo la declaración numantina de  “Socialismo o muerte”, sería tema de estudios históricos más específicos, pero  valdría la pena responder en éste -al menos- una sola pregunta: ¿qué pasó con  la libertad?</p>
<p>¿En qué punto el proceso  liberador se transmutó en opresor y las libertades ciudadanas que habían  permitido la aparición de los grupos revolucionarios, terminaron por ser  dinamitadas? ¿Cómo y cuándo la libertad comenzó a ser una palabra obscena,  mencionada en voz baja y anhelada en la intimidad de las casas? ¿A cambio de  qué los ciudadanos cubanos entregaron la soberanía individual y se dejaron  encerrar en el corral del paternalismo, el control y el autoritarismo?  Responder todo eso conduce a desmontar la jaula y, sobre todo, a cuestionar si  el alpiste ofrecido a cambio de esa libertad ha sido suficiente y extensivo a  todos.</p>
<p><strong>Ciudadanía en  subasta</strong></p>
<p>La abolición de las  libertades encontró como escenario propicio el irreflexivo entusiasmo que  arrastró a casi toda una nación y la hizo firmar un cheque en blanco para  cobrar por una sola persona: Fidel Castro. En nombre de ese voto de confianza,  usado hasta la saciedad por el Máximo Líder, fueron barridos en breve tiempo  los partidos políticos y todas las instituciones de la sociedad civil. Los  periódicos, estaciones de radio y de televisión, pasaron a estar bajo el  control del Estado. Igual suerte corrieron los teatros, las galerías de arte,  las salas de exhibición de películas, las bibliotecas, las librerías y cuanta  entidad tuviera la oportunidad de generar información u opinión. El pueblo  ofrendó en el altar de un proceso -que aún no se declaraba comunista- sus  instituciones cívicas y las cuotas de libertad que había alcanzado después de  sacudirse el coloniaje español.</p>
<p>Conjuntamente con la  desaparición de los derechos civiles y políticos se esfumaron los derechos  económicos. A los dos años de haber triunfado la revolución había culminado la  confiscación de las más importantes fábricas, así como comercios y bancos. En  marzo de 1968 se hizo la tristemente recordada Ofensiva Revolucionaria, que no  dejó en manos privadas ni siquiera un pequeño kiosco, taller o chinchal. Se  incautaron hasta los cajones de limpiabotas, en lo que parecía un deseo de  refundar la Nación  sin los vínculos mercantiles y económicos heredados del pasado capitalista.</p>
<p>Podría decirse, aunque  parezca paradójico, que el pueblo cubano aceptó pagar con libertades la deuda  de gratitud que tenía con sus libertadores. A cambio de esos espacios y  derechos que el nuevo gobierno logró decomisar, recibió grandes  promesas  de un futuro luminoso; pero el pago era por adelantado.</p>
<p>Como es mucho más fácil  redistribuir la riqueza que producirla, el bienestar de la mayoría desposeída  estaba supeditado a la afectación de una minoría de propietarios. Eran años en  los que se calculaba que los beneficios obtenidos serían espectaculares e  inmediatos. Esa ingenuidad ciudadana era fruto, en parte, de una ignorancia  sólo superada por la enorme irresponsabilidad con que se dictaban leyes y  decretos para “poner en manos del pueblo el patrimonio de la nación”. Los  potenciales beneficiarios no notaron los resultados ni con la inmediatez ni con  la espectacularidad esperada, pero los perjudicados sí advirtieron enseguida  las limitaciones que les caían encima.</p>
<p>Los frecuentes y numerosos  fusilamientos, el fracaso de varias guerrillas e invasiones y las largas  condenas de cárcel para los que conspiraban, disuadieron a los inconformes que  posteriormente encontraron una amarga salida en el exilio. Muchos cubanos,  incluyendo a algunos intelectuales que —sin ser damnificados por el proceso— se  percataron de los errores que se cometían, optaron por colocarse una mordaza.  Criticar se había vuelto inoportuno y desde la tribuna se aclaraba que  cualquier fisura podría ser usada por el enemigo. Se volvió común el uso de la  metáfora del pequeño David contra el gran Goliat del norte, pero de las hondas  del pueblo no se permitió lanzarle ni una sola piedra al ciclópeo Estado.</p>
<p>El oponente era real y  gigantesco, ni más ni menos que el todopoderoso imperialismo norteamericano,  que aparecía entre los más perjudicados por el asunto de las nacionalizaciones.  La existencia de este enemigo, (algunos aclaran: “la creación de este  enemigo”), propició la sensación de una plaza sitiada, donde, al decir de San  Ignacio de Loyola, la disidencia es traición. La historia del diferendo es  harto conocida y excesivamente complicada. Presiones diplomáticas, acciones  militares, espionaje, embargo comercial, guerra económica, atentados y  sabotajes adjudicados a los norteamericanos. De parte de los gobernantes  cubanos, desestabilización de la región con la creación y apoyo de grupos  insurgentes en casi todos los países latinoamericanos.</p>
<p>Resulta cuando menos  llamativo que para llevar a término lo que podría considerarse la conquista  fundamental de la revolución cubana: “alcanzar la soberanía nacional frente a  los apetitos del voraz vecino”, se impuso como precio la renuncia a la  soberanía popular, donde están implicados precisamente, aquellos derechos que  ejercen los ciudadanos frente a la inclinación autoritaria del Estado. Para  dilucidar si el dilema entre ambas soberanías era auténtico o ficticio, hubiera  sido necesario establecer un debate político, amplio, plural y público, pero  esto no era posible.</p>
<p>Según se decía entonces:  “en este minuto histórico que vive nuestra patria”, había que cerrar filas y  tragarse las diferencias. Se estableció un orden de prioridades que remarcó la  anhelada libertad nacional y condenó a los últimos lugares a las libertades  individuales. Reclamar estas últimas era declarar en voz alta el egoísmo, como  el aguafiestas al que le molesta el volumen de la música, mientras los otros,  en apariencias, se divierten.</p>
<p>Con el transcurso de los  años y gracias a la sustanciosa subvención de la Unión Soviética se  instauró el paternalismo estatal. Mediante éste el gobierno proveyó a la  población de lo elemental a través de un sistema de racionamiento de alimentos  y productos industriales. Esto, sumado a la extensión gratuita de la enseñanza  y los servicios de salud, la subvención del transporte y las comunicaciones,  convirtieron en poco tiempo a Cuba en un país en el que no era necesario  trabajar para mantener a la familia en un mínimo de supervivencia. El alpiste  estaba asegurado y la jaula, cada día que pasaba, tenía barrotes más difíciles  de romper.</p>
<p>Esta práctica despojó a los  ciudadanos de sus responsabilidades cívicas, familiares, laborales e incluso de  aquellas que cada uno debe tener consigo mismo. A partir de allí se  institucionalizó el trueque entre libertades y privilegios. Todo aquello que se  recibía por encima de lo normado, no era alcanzado por el esfuerzo ni por el  talento propio, sino como prebenda, en premio a la obediencia. Ejemplo  elocuente fue la aparición de reglamentos para la distribución de efectos  electrodomésticos, que sólo se podían comprar a través de certificados o bonos  que se entregaban en asambleas, donde una comisión analizaba los méritos  laborales y sociales de cada aspirante. El mismo método se aplicó para la  asignación de viviendas y para el disfrute de instalaciones turísticas. Todo  había que pagarlo doble, en dinero real a precio subvencionado y con las  consiguientes cuotas de libertad que implicaba fingir una conducta.</p>
<p>Resulta ocioso señalar que  la participación en actividades políticas y la realización de horas de trabajo  voluntario eran determinantes para merecer estos permisos de adquisición, y que  fuera de este sistema no existía ninguna posibilidad de comprar nada. Los que  no entraban por el aro tenían que seguir viviendo en casa de su suegra y les  estaba vedado tener un refrigerador, un televisor o una lavadora. Hasta la  prostitución fue practicada por jóvenes dispuestas a entregar sus cuerpos a  ministros y altos militares, a cambio de privilegios nunca de dinero en efectivo.  Eran las cortesanas del socialismo que años después, con la llegada de una  moneda convertible, se transmutaron en prostitutas a la vieja usanza.</p>
<p>Pero la conculcación de los  derechos no quedó allí. El socialismo real tenía afanes ateístas y entre las interrogantes  que había que contestar para obtener un trabajo, entrar a la universidad o  recibir una nueva vivienda, aparecía la referida a si se tenía creencias  religiosas, cuál credo se prefería y cómo se practicaba. Las preguntas no eran  una formalidad, ni una curiosidad estadística, porque la respuesta encubría una  contraseña de admisión fácil de adivinar.</p>
<p>Aunque la homofobia no es  un patrimonio exclusivo de los comunistas, vale recordar que si alguien tenía  preferencias hacia personas de su mismo sexo, podía ser expulsado de cualquier  centro de estudio o de trabajo. Incluso muchos homosexuales fueron internados  —en los años sesenta— en centros de reeducación bajo régimen de trabajo  forzoso.</p>
<p>La renuncia a practicar la  religión en que se creía o a manifestar la sexualidad de preferencia  constituían tesoros de libertad que había que dejar a la puerta de cualquier  sitio. Eran la moneda de cambio que se exigía y quienes la entregaban tenían la  impresión de que era un sacrificio pequeño en aras del porvenir que se les  prometía. Pagaron con las imágenes de las vírgenes, los rosarios y los  escapularios, un hipotético futuro que se parecía —increíblemente— al reino  celestial del que hablaban los libros sagrados.</p>
<p>Reducir la autoestima  parece ser una condición indispensable para que se produzca al menos un nivel  mínimo de aceptación de la pérdida de libertad. En el caso peculiar cubano,  desde los años sesenta se pretendió formar un tipo de persona cuyas  aspiraciones no excedieran el techo de vuelo que el estado estaba en capacidad  de permitirle. Individuos que tuvieran de ellos mismos la percepción de que no  podrían competir, hombres y mujeres que deberían sentirse satisfechos y hasta  agradecidos con lo poco que se le podía dar a muchos por igual. A la  mediocridad se le empezó a llamar modestia y la confianza en uno mismo fue  tildada de autosuficiencia. En medio de una generalizada carencia de cosas  materiales, lo verdaderamente revolucionario era la austeridad que tachaba de <em>extravagancia </em>la más mínima debilidad por  la ropa que estaba de moda y calificaba de imperdonable el<em> consumismo</em>, el deseo por lo nuevo.  Escuchar música extranjera, leer literatura de autores que no aparecían en el  Parnaso socialista, o peinarse de cierta manera, eran manifestaciones  condenadas como <em>desviaciones ideológicas</em> que tarde o temprano serían analizadas y de las cuales había que arrepentirse  en una autocrítica pública.</p>
<p>En ese contexto de  barricada, se le dio al arte una preponderancia didáctica y formadora de  “nuevos valores ideológicos” demeritando así su función de vehículo de  expresión de la persona. Ya Ernesto Guevara había tenido la altanería de  enunciar que el pecado original de los intelectuales, refiriéndose a la pobre  participación de éstos en la lucha contra la dictadura de Batista, había sido  el de no ser revolucionarios. Ganarse el diploma de revolucionario se convirtió  en una obsesión para escritores y artistas, quienes, entre asustados y  complacientes, aceptaron el apotegma que rigió y rige aun la política cultural  del país: “Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, nada&#8221;.</p>
<p>La libertad de expresión  pasó a ser considerada como “libertad de prensa burguesa” y la de asociación,  un acto ilícito para derrocar la revolución. La sociedad civil se vio  restringida a las organizaciones revolucionarias, meras poleas de transmisión  en las que los sindicatos no representaban los intereses de los obreros frente  a la administración, sino que funcionaban como instancias del poder que orientaban  a los trabajadores en las directivas de la planificación socialista, en el  cumplimiento de las metas de producción. Las asociaciones estudiantiles dejaron  de ser la herramienta para que los jóvenes reclamaran sus derechos frente a las  autoridades docentes y se convirtieron en un instrumento del Ministerio de  Educación que hacía cumplir los reglamentos disciplinarios. Las organizaciones  femeninas tampoco eran la plataforma desde donde se reivindicaban los derechos  de género, sino una estructura burocrática para incorporar a la mujer a la  producción. Lo mismo ocurría con las demás instituciones, la asociación de  campesinos, la unión de periodistas, la unión de escritores y artistas, el  colegio de arquitectos y hasta los clubes de filatelia.</p>
<p>La pertenencia a estas  entidades que funcionan como auténticas Organizaciones <em>Neo</em> Gubernamentales se volvió una  obligación. En cualquier formulario, para matricular un curso de idioma,  solicitar un permiso de salida del país o aspirar a un nuevo puesto de trabajo,  aparece siempre la pregunta referida a si el solicitante milita en alguna de  ellas. En ocasiones, están escritas las siglas de las organizaciones y sólo hay  que marcar con una cruz, como si no fuera lógico que hubiera otras, o porque no  hay otras posibles. Si lo que se pretende implica un mínimo privilegio, hay que  llevar una carta, con membrete, firma y cuño que garantice que “el portador de  la presente es un compañero integrado a la revolución que participa en todas  las actividades”. Pero si la solicitud tiene un nivel más alto no basta con  estas menudencias. Para lo verdaderamente importante hay que ser un militante  del Partido o de su organización juvenil, y para eso no es suficiente con la  dejación de libertades de menor cuantía.</p>
<p><strong>La cándida entrega  del idealista</strong></p>
<p>En todos estos años, que ya  suman el medio siglo, muchas personas soñadoras han creído que la mejor forma  de solucionar los problemas, el camino correcto, la instancia adecuada para  luchar contra las imperfecciones, sólo se encontraba en el interior del Partido  Comunista. Desde luego que hacerse militante es un acto voluntario, pero la ley  establece que no se pueden fundar organizaciones políticas y en consecuencia es  ilegal pertenecer a otra que no sea el Partido Comunista de Cuba. Todos  aquellos con inquietudes políticas o —simplemente— con responsabilidad cívica,  interesados en promover iniciativas para el mejoramiento de la vida en su país,  sólo encuentran dentro del Partido un espacio legal para realizarlo.</p>
<p>Ser admitidos en las filas  de esta selecta cofradía pasa por convencer a los examinadores, que al  aspirante todo le parece bien y que su intención no es criticar sino apoyar. Si  se expresa, no entra, y si no entra no podrá expresarse. Es ese el conflicto en  el que se ven atrapados los que desean mejorar el sistema con sus observaciones  y opiniones. Una vez dentro del Partido, aprenden que a nivel de base no serán  escuchados y que para ascender a los puntos clave, donde supuestamente podrían  ejercer una influencia, tienen que tragarse sus criterios. A la larga  terminarán siendo domesticados por la maquinaria o expulsados de ella como una  excrecencia indeseable.</p>
<p>La fórmula de entregar  momentáneamente libertades, para poder acceder a un lugar desde el que se  pudiera reclamarlas, termina —para quienes creen en esa peligrosa ecuación— en  una estafa bien calculada. En el largo silencio que les garantizaría una  tribuna desde donde puedan hablar, los idealistas terminan por confundir el  rostro con la máscara, lo fingido con lo sentido. Nadie les devolverá las  libertades empeñadas en ese acto camaleónico, que los deja atrapados entre la  frustración y el oportunismo.</p>
<p><strong>El acaparamiento de  los aprovechados</strong></p>
<p>Otros han comprendido que  el carné del partido es una llave que abre puertas y da acceso no sólo a las  altas esferas de mando, desde donde se puede influir en la toma de decisiones,  sino a algo mucho más atractivo: los apetitosos atributos del poder. En otro  entorno social hubieran sido empresarios exitosos, pero en el socialismo tienen  que conformarse con ser dirigentes del proceso. Para pasar los filtros adecuan  el texto de su biografía, incluso viven la biografía que se les pide como  requisito. Apertrechados de la máscara correcta,  ponen un precio elevado  a la libertad que desprecian, a la que no le encuentran ningún sentido porque  no saben qué hacer con ella. Y la entregan a cambio de un cargo, una casa, un  auto o un viaje al extranjero que les permita traer bienes materiales,  inalcanzables en el mercado interno: bisutería tecnológica o ropa de marca. Un viaje  que, en último caso, les facilite sucumbir a la tentación de desertar. En fin  de cuentas su objetivo final no es cambiar las cosas en el país, sino mejorar  su vida y para eso tienen que ascender. Para llegar allí, para escalar hasta  las posiciones desde donde se controlan los timones, hacen gala de una  disciplina y una lealtad irreprochables. Invariablemente votan a favor de las  propuestas que vienen desde arriba, no admiten ni la más mínima desviación de  lo que está orientado y le hacen la vida imposible al idealista. Acusan de  pesimista e hipercrítico a ese raro ejemplar de militante honesto, le echan en  cara su falta de fe y su arrogancia; lo apartan del medio como un estorbo.</p>
<p>A su manera, el idealista  que aguarda el momento para influir en el curso de los acontecimientos y el  oportunista que sólo acecha los posibles beneficios, terminan por empeñar su  libertad. La regalan, sin recibir apenas algo a cambio, como no sea la larga  espera para uno y las diminutas sinecuras materiales para el otro.</p>
<p><strong>Las pequeñas  migajas </strong></p>
<p>El programa revolucionario  es esperanzador, pero lento. Cada paso implica un enorme sacrificio para todos  con una ganancia mínima para cada uno. Desde el punto de vista de los  dirigentes del proceso, la masa es un conglomerado de individuos que no tiene  ni elevados ideales ni pretenciosas ambiciones. Si no van a proponer un  programa político ni van a abrir un negocio ¿para qué quieren libertades esas  personas? A esa gente hay que darles su pan, la instrucción que los haga  productivos y los servicios de salud que los mantengan sanos.</p>
<p>El argumento más repetido  en los regímenes social-autoritarios es que la libertad pone en riesgo las  conquistas sociales que disfruta la masa, porque si cada uno pudiera decir lo  que quisiera, lo primero que se les ocurriría sería introducir las leyes del  mercado con su consabido derecho a la propiedad. Si encima de eso se les da la  oportunidad de organizarse, tendrían dinero para pagar la propaganda y  convencerían a la mayoría de que el socialismo es un freno a la prosperidad.</p>
<p>Atendiendo a este  razonamiento, la justicia social: educación, salud y seguridad social gratuita  para todos, sólo se alcanzarían afectando las libertades económicas y  políticas. Mientras que la aplicación profunda de los derechos civiles, políticos  y económicos de los individuos sólo conduciría a la explotación del hombre por  el hombre y a que se hundan cada vez más los pobres. Para quienes piensan de  esta forma está claro —como el agua— que no hay bestia segura en el bosque si  los lobos andan sueltos y como éstos suelen disfrazarse de ovejitas, lo único  seguro es suprimir la libertad para toda la fauna. Ese es, según este  argumento, el precio de la seguridad.</p>
<p>Es muy curioso que los  vendedores de la utopía socialista sólo aceptan que se les pague con libertad y  más curioso aún, que sean ellos quienes más desconfían de la condición humana.  Se sobrentiende que una sociedad sin clases sociales, donde la gente no trabaja  aguijoneada por las necesidades ni por el obsceno afán de lucro, tendría que estar  habitada por una especie angelical que debería ser noble y altruista por  naturaleza, para que la teoría no tuviera un agujero. En el caso de Cuba ese  raro espécimen de ser humano se dio en llamar “el hombre nuevo”. Iba a ser,  fundamentalmente, un ente incapaz de reclamar libertades, conforme con las  migajas paternalistas que le dejaban caer desde arriba.</p>
<p>Para construir ese hombre  ajeno a los cambalaches de la economía y las tentaciones del mercado, la  educación, las artes y la propaganda, reforzaron las dosis de ideologización y  doctrina. El resultado final fue la indiferencia o el descontento. Entes que  sin haber crecido en un marco de libertades sociales, económicas o políticas,  las anhelan y las buscan.</p>
<p>En el mercado de las  utopías no se aceptan devoluciones y la libertad con que la que se paga la  entrada al paraíso nunca es reembolsada. Pocas veces los ciudadanos tienen la  opción de elegir, se les suprime la libertad y se les impone el sistema y  luego, cuando llega la frustración y se empieza a pensar en que hace falta  introducir cambios, se les hace creer que están en el papel de Hércules frente  al dilema entre el vicio y la virtud. La libertad, en esa falsa dicotomía,  tiene los labios pintados de negro y lleva ropa de corista.</p>
<p><strong>Comprar tiempo </strong></p>
<p>El verdadero conflicto en  el que se vieron entrampados los gobernantes cubanos cuando se desmoronó el  campo socialista fue tener que elegir entre intentar mantener el socialismo sin  subvención o empezar a tener en cuenta las leyes económicas del mercado. Lo  primero hubiera conducido al país a un destino similar al de Kampuchea en los  tiempos del fatídico binomio Pol Pot - Heng Samrin. Incluso se coqueteó con la  posibilidad en un proyecto denominado “Opción Cero”, que incluía el traslado  masivo de personas de la ciudad al campo. Pero prevaleció la cordura junto a  los deseos de mantenerse en el poder y se decretó el llamado “período  especial”, en el que para “salvar las conquistas de la revolución” se harían  algunas concesiones. Se aceptó que hubiera pequeños restaurantes privados, se  autorizó la tenencia de dólares, que hasta ese momento era penalizada con años  de cárcel y se le dio la bienvenida a las remesas enviadas por cubanos  residentes en el extranjero. Se permitió el trabajo por cuenta propia y como  consecuencia del crecimiento de la importancia del turismo, reapareció de forma  explosiva la prostitución con la evidente tolerancia de las autoridades. El IV  Congreso del Partido Comunista, celebrado un par de años antes, había hecho la  inesperada concesión de admitir en la militancia a personas con creencias  religiosas y todo señalaba que se abría el camino a las propuestas de los  sectores reformistas.</p>
<p>Apareció en escena otra  moneda, que permitía al ciudadano no seguir pagando cuotas de libertad y  porciones de su apoyo, para obtener bienes materiales. La dualidad monetaria  cambió la faz de un país que durante mucho tiempo, había establecido el  racionamiento o las prebendas, como escalera hacia los productos y los  servicios. El padre sobreprotector y autoritario en que se había convertido el  Estado cubano, no vio con buenos ojos que sus hijos pudieran prosperar al  margen de la tutela, pero poco podía hacer para impedirlo. No obstante, creó  mecanismos legales y policiales para que los descarriados emprendedores no acumularan  demasiados bienes materiales, que los hicieran desembocar en la independencia.</p>
<p>Como resultado indirecto de  este “aflojamiento” vigilado, se incrementó notablemente la actividad  antigubernamental. Unas 120 organizaciones opositoras de todo el país decidieron  concertarse y celebrar un evento nombrado “Concilio Cubano”. Horas antes de  aquel 24 de febrero de 1996 fueron encarcelados sus promotores como señal  inequívoca de que la tolerancia tenía un límite. Para rematar, el mismo día,  militares cubanos derribaron dos avionetas procedentes de La Florida, tripulada por  exiliados que pretendían arrojar volantes sobre La Habana. El presidente  norteamericano Bill Clinton, presionado por el lobby cubano-americano se vio  obligado a firmar la ley Helms Burton, que arreciaba el embargo comercial. En  consecuencia los reformistas del patio perdieron lo poco que habían avanzado.</p>
<p>El retroceso se aceleró con  la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez y los cuantiosos recursos  energéticos y financieros que puso en manos del gobierno cubano. Sin que nadie  lo pudiera prevenir las pequeñas aperturas comenzaron a sufrir restricciones,  no habría nuevas licencias para el trabajo por cuenta propia y sobre los  restaurantes privados cayó una jauría de inspectores que obligó a cerrar la  mayor parte de ellos.</p>
<p>Un rayo de esperanza se  abrió tras la noticia del retiro de Fidel Castro por causas de salud. Su  hermano Raúl Castro declaró que era necesario introducir cambios estructurales  y hasta se atrevió a mencionar la posibilidad de tender un ramo de olivo a los  Estados Unidos. Luego del primer año en el cargo de Presidente del Consejo de  Estado, sólo se han dado medidas cosméticas como la autorización a que los  cubanos contraten un servicio de telefonía celular y se les admitiera como  huéspedes en los hoteles. También comenzaron a venderse reproductores de DVD y  computadoras. Fueron tan ridículas estas liberaciones que sólo sirvieron para  que el resto del mundo se enterara —por boca de los voceros oficiales— de las  absurdas limitaciones que tenían los ciudadanos cubanos en su propio país.</p>
<p>El plato fuerte de las  “reformas raulistas” fue anunciar la entrega de tierra a quien quisiera  cultivarlas. En la práctica no hubo títulos de propiedad sino contratos para el  usufructo por diez años. El desarrollo de la agricultura sigue siendo una de  las asignaturas pendientes, debido a la ineptitud de las grandes empresas  estatales y la falta de dinamismo con que se asume la entrega de tierras a  campesinos privados. Este anunciado proceso de devolver ciertas libertades  usurpadas, sólo quedó con la evidencia de que el Estado acaparador rara vez  reintegra lo que tomó para sí, en detrimento de sus ciudadanos.</p>
<p>En el campo de las  libertades políticas el paso más significativo ha sido la firma de los  Pactos  económicos y sociales y la convención sobre los Derechos Civiles y  Políticos, instrumentos  claves de la ONU, respaldados por la mayoría de los gobiernos  democráticos. Sin embargo, estos pactos no han sido aun ratificados y ni se ha  modificado una sola ley para hacer coherente la legalidad cubana con los  compromisos reflejados en estos documentos. En las cárceles más de doscientas  personas cumplen condenas por motivos políticos, aunque oficialmente esta  categoría no existe y estos prisioneros son reducidos a la condición de  “asalariados del imperialismo”.</p>
<p>La indigencia material y la  incapacidad de los ciudadanos de financiarse sus propios proyectos políticos han  lanzado a muchos a una nueva dependencia. Ante la imposibilidad de justificar  el camino legal de ciertos recursos, todo el accionar cívico paralelo al Estado  está marcado por el mismo grado de informalidad que el mercado negro.  Delincuentes de la opinión o traficantes de ideas propias,  así son  tomados quienes se animan a desarrollar programas o crear organizaciones al  margen de las restrictivas leyes.</p>
<p><strong>La oveja que escapa</strong></p>
<p>Con lo único que se puede  amenazar a una oveja que quiere escapar, es con hacerla regresar al corral,  pero ya no volverá a formar parte del rebaño. Porque el corral tiene límites físicos,  alambradas y cerrojos, pero el rebaño es una abstracción matemática, un número  que se deshace con la voluntad común de los participantes en la suma. Basta que  un ciudadano renuncie a seguir pagando con libertad, lo que deberían ser  derechos respetados, para que el incautador de su soberanía tenga que pasar de  arrebatársela a comprársela. Tiene que prometerle mejores alimentos, un techo  que no salga volando en un huracán o subsidios más jugosos, pero poco puede  hacer si tiene las arcas vacías y no ha aprendido a crear riqueza para  canjearlas por libertades.</p>
<p>Cada día son más las  personas en Cuba desencantadas con el sistema socialista o con la pantomima  conocida bajo ese título. En sentido inverso no ocurre ninguna conversión y  ahora llevar una máscara se va convirtiendo en un desacierto. Hasta los  oportunistas, con su fino olfato, empiezan a coquetear con los hipercríticos y  cantan en el coro de los que demandan cambios. Aflora la conciencia de haber  sido timado como pueblo y esto desemboca en manifestaciones de descontento y  —lamentablemente— en la creciente sangría migratoria. Con subirse a un avión,  muchos creen que pueden volver a recuperar todas esas libertades cedidas y  robadas, mientras pocos se atreven a —desde aquí adentro— empujar los límites de  lo permitido.</p>
<p>Una de las herramientas de  recuperación de espacios de opinión la ha traído la tecnología, bajo el nombre  de Internet. Aunque no resulta posible a un ciudadano común contratar este  servicio en su domicilio y el precio de una hora de conexión en un lugar  público excede lo que gana un trabajador promedio en dos semanas de salario, la  red de redes se ha revelado como el único recurso mediante el cual una persona  puede desde la isla dar a conocer sus opiniones al resto del mundo. El espacio  virtual es hoy como el campo de prácticas, donde los cubanos vuelven a convivir  con libertades olvidadas. El derecho a relacionarse, se encuentra en Facebook,  Twitter y otras redes sociales, la compensación al delito de “asociación  ilícita” que establece el código penal cubano.</p>
<p>En un periódico o revista  impresos, en una estación de radio o en un programa de la televisión, todavía  es imposible publicar opiniones que se salgan del trillado guión oficial, pero  una vez conectados a Internet se abren muchas posibilidades. La más recurrida  hasta ahora son los blogs independientes que con diferentes perfiles han  empezado a aparecer. La mayor parte de los “lectores directos” están en el  extranjero y desde donde estén envían los textos que prefieren a sus amigos y  parientes en Cuba a través de correos electrónicos que luego se copian y  multiplican. Los bloggers por su parte hacen copias en CDs de sus trabajos y  hasta los distribuyen en memory flash. Las estaciones de televisión que se  captan de forma ilegal a través de antenas parabólicas transmiten parte de  estos textos y hacen entrevistas que dan a conocer las caras de los bloggers,  de manera que en menos de un año se ha creado una comunidad de ciberdisidentes  o <em>blogostroikos,</em> como también  se les llama. Espacios como <a href="http://www.vocescubanas.com/">Voces cubanas</a> o <a href="http://www.desdecuba.com/">Desde Cuba</a>, la revista digital <a href="http://www.convivenciacuba.es/">Convivencia</a> son  un ejemplo vivo de esto. Para existir no necesitan de espacios autorizados, de  ahí que sean parcelas de libertad que en lugar de recuperarse, se han creado.</p>
<p><strong>El garrotero se  declara en quiebra</strong></p>
<p>Los procedimientos usados  por el gobierno para secuestrar la libertad de los ciudadanos cubanos en estos  cincuenta años han tenido al menos tres flancos: el policial, el ideológico y  el económico. Estos tres métodos de reducción y desmantelamiento de derechos,  no se han sucedido en un  orden cronológico, sino que coexisten y se  entremezclan. En el caso de la   Isla, comenzaron a manifestarse desde los primeros años del  triunfo revolucionario, aunque alguno ha vivido su momento de preponderancia  con relación a los otros.</p>
<p>El truque de libertad por  bienestar económico tuvo su mejor período cuando el apuntalamiento que llegaba  desde el Kremlin permitía ofrecer a los incondicionales algo material a cambio  de su lealtad. Esta compra y venta cayó en picada al unísono que el campo  socialista se desmembraba y la economía cubana demostraba su dependencia y  minusvalía. El intercambio que redundaba en mejorías materiales para los que  cedían su libertad no resurgió una vez que la moneda recuperó su valor de  cambio y el peso convertible desbancó a los méritos laborales y políticos.</p>
<p>A la ideología le ocurrió  otro tanto. El descreimiento se extendió entre quienes habían apostado una vez  por el sendero marxista para alcanzar un futuro de prosperidad e igualdad. Se  hizo más difícil encontrar gente que cediera sus menguadas parcelas de derechos  ciudadanos, bajo el influjo de una ideología que así se lo exigía. Quedaba  entonces un solo tipo de permuta posible: la imposición.</p>
<p>Sin embargo, se entrega  —sin pensar— la libertad por prebendas materiales o por ideologías en las que  se cree, pero no se dan los derechos tan voluntariamente a un aparato represivo.</p>
<p>Cuando la coacción se  convierte en el único modo de hacer ceder en cuanto a libertades, es fácil  darse cuenta del cambalache desproporcionado que se ha estado imponiendo. Se  descubre así el mecanismo de succión de derechos del que se ha sido víctima y  la tendencia es a reaccionar a corto plazo y con vehemencia. Aunque la libertad  interior del ser humano es inagotable, la que se dio en pago por un privilegio  no puede ser recuperada, como el agua que el río aporta al mar. Sin embargo,  siempre hay oportunidad de romper el contrato y tomar la decisión de pagar el  precio.</p>
<p>Se ha declarado en quiebra  el garrotero en el que se empeñó el accionar cívico, el derecho a asociarse,  determinar el credo en el que crecerán los hijos, la posibilidad de entrar y  salir libremente del país, la libertad de comprar una vivienda o rentar una  habitación e incluso aquel que confinó —con prohibiciones— el potencial  creativo y económico de toda una Nación. Eso es lo que ha ocurrido en la Cuba de hoy: donde ya no hay  derechos que entregar como moneda de cambio, ni beneficios que obtener por esa  compra y venta. Es el momento de caer en manos de otro prestamista o dejar —por  una vez y para siempre— de manejar la libertad como moneda</p>
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		<title>Fidel Castro, un Fulgencio Batista empeorado</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Hernandez Fonseca</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Por diversas vías llegan noticias sobre la creciente agonía de la dictadura cubana, ya en sus finales. Batista en su tiempo tuvo la cordura de irse para evitar un “baño de sangre”. ¿Lo hará Fidel? La golpeadura grotesca y abusadora a Yoani Sánchez a manos de esbirros de la dictadura castrista ha sido la escalada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Por diversas vías llegan noticias sobre la creciente agonía de la dictadura cubana, ya en sus finales. Batista en su tiempo tuvo la cordura de irse para evitar un “baño de sangre”. ¿Lo hará Fidel? La golpeadura grotesca y abusadora a Yoani Sánchez a manos de esbirros de la dictadura castrista ha sido la escalada de esta semana, matizada además por noticias de incrementos de ineficiencia productiva, eliminación paulatina de la libreta de racionamientos sin producirse nada adicional y el fracaso de la producción agrícola nacional. ¡Todo un desastre!</p>
<p style="text-align: justify;">En paralelo a estas desalentadoras noticias para los cubanos, se notició la escenificación de una marcha de jóvenes en la calle 23, precisamente a cuya marcha se dirigía Yoani y sus amigos cuando fueron interceptados violentamente por la policía política de la dictadura. Esta marcha de la juventud es de gran relevancia en el contexto nacional. Por primera vez “la sociedad civil” (no los partidos disidentes y/o opositores existentes) organizan una marcha disimuladamente opositora, invocando el “fin de la violencia” es decir “la paz” (¿de Juanes?)</p>
<p style="text-align: justify;">El mundo todo ha reaccionado con asombro al saberse la golpiza a Yoani Sánchez. En ello hay mucho del “descubrimiento tardío”, de que la dictadura cubana es de naturaleza represiva. Hasta ahora la represión se había podido matizar acusando de “agentes del imperialismo” a los opositores presos. Pero a Yoani Sánchez la conoce el mundo entero como una intelectual no comprometida políticamente con la disidencia, porque escribe sobre su día a día, relatando la pesadilla que la dictadura hace sufrir a los cubanos que no han podido emigrar (todavía).</p>
<p style="text-align: justify;">La desgracia sobre la pateadura a Yoani ha hecho despertar al mundo, que si bien no tomará acciones de beligerancia contra la dictadura cubana, sí comienza a aclararse respecto al drama por el que atraviesa la sociedad civil cubana, inerme ante una dictadura tan cruel como todas.</p>
<p style="text-align: justify;">Ningún cubano pudo evitar retrotraerse a la época de la anterior dictadura y sus connotados esbirros: Ventura, Carratalá, Nicolarde, entre otros. El policía comunista que golpeó a sus anchas a Yoani Sánchez sin permitirle defensa -abusador de mujeres indefensas- es digno émulo de ‘los Venturas’ que Cuba padeció hace medio siglo y no hay diferencias sustanciales entre su “valentía” y la de los esbirros de Batista. De la misma manera, estos esbirros políticos del G2 cubano son hijos de sus padres adoptivos, Fidel y Raúl, como los esbirros de los años 50 lo eran de Batista y Masferrer. Las diferencias prácticamente no existen entre padres e hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Con relación a Batista y los hermanos Castro, también hay más similitudes que diferencias. La única diferencia notable entre Batista y Fidel, es que el anterior dictador contempló la posibilidad de “abandonar el barco” cuando este se hundía, mientras que los hermanos Castro aparentemente creen que el pueblo cubano “aguantará” que “se hunda la isla en el mar”. La juventud ha comenzado a dar señales que si Castro piensa de esa manera, está equivocado.</p>
<p style="text-align: justify;">Es ahí que cobra importancia la marcha por la “no violencia” a la que iba Yoani cuando fue interceptada, presa y golpeada. Hasta ahora los análisis dicen, hablan y demuestran el fracaso socialista, sin que hubiera habido hasta el momento -y desde hace muchos años- una marcha beligerante como las que se escenificaban en la isla contra el comunismo a inicios de los 60, donde la tónica era la lucha armada contra la dictadura, la prisión y los fusilamientos bárbaros.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Está de vuelta la lucha en la calle por una Cuba mejor? ¿Será de nuevo nuestra juventud depositaria del martirologio y la valentía que caracterizó a la juventud cubana opositora de los 60? Las condiciones materiales y morales en la isla son irrespirables y propician esa rebeldía.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué hará la dictadura con estos jóvenes? Muchos de ellos músicos, otros artistas, la mayoría intelectuales, entre los más marginados del ambiente comprometido que se crea en Cuba contra la sociedad civil libre y mayoritaria. Ya vimos, la reacción ha sido de enfrentamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">No es difícil predecir el cataclísmico final que se avecina; no solamente por el fracaso de un experimento sabida y probadamente equivocado, sino por el embate beligerante de la juventud cubana en las calles -como ya sucedió pacíficamente 20 años antes- ante el Muro de Berlín.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CUBA LIBRE DIGITAL (www.cubalibredigital.com)</p>
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