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	<title>Opina Cuba &#187; La Opinión al Día</title>
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	<description>El portal para pensar y debatir</description>
	<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 19:24:10 +0000</pubDate>
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		<title>Hagamos buen uso de la libertad y al final veremos derrotado al histrión</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Vilasuso Rivero</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Pasado el peligro para la libertad, Cincinato se reintegró a arar la tierra.
A las Damas de Blanco leyendo la carta del padre Conrado Rodríguez.
Al echar un vistazo al panorama internacional nos sorprende la prioridad concedida a partidismos e interés subalterno sobre los principios e interés democrático.
No pocos gobiernos latinoamericanos parecen bastante ajenos a la guía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Pasado el peligro para la libertad, Cincinato se reintegró a arar la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">A las Damas de Blanco leyendo la carta del padre Conrado Rodríguez.</p>
<p style="text-align: justify;">Al echar un vistazo al panorama internacional nos sorprende la prioridad concedida a partidismos e interés subalterno sobre los principios e interés democrático.</p>
<p style="text-align: justify;">No pocos gobiernos latinoamericanos parecen bastante ajenos a la guía que sin duda debería prevalecer a la hora de las decisiones preferenciales, y aún de simples opciones, la libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">Acotando que desde hace casi dos décadas los sistemas pluralistas han tenido que ser aceptados de manera arrolladora por magistrados, partidos, teóricos, gobiernos y pueblo en general. Estamos comprobando de forma prioritaria y con harta reiterancia el tete a tete, compadrazgos y hasta banderizajes a favor de fuerzas seudo, en camino, de la mano o abiertamente totalitarias.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de una contingencia preocupante que no puede dejarse de lado so pena de impredecibles secuelas. Una de ellas el hueco de objetivos nobles y consecuentes, otra la indefinición ideológica y la peor su aislamiento del devenir histórico indetenible.</p>
<p style="text-align: justify;">La democracia como sabemos abarca toda tendencia viviente; ella comprende, admite, dialoga y se iguala hasta con sus enemigos más furibundos. Tal es la calidad de su madera, solidez estructural y lógica sin rebate. Es el único sistema que no exige siquiera lealtad a él para legalizar posiciones y acoger toda entidad, toda corriente, filosofías sin excepción. Por lo tanto el verdadero pluralista acepta y avala, aun al militante consciente por su animadversión. Es decir por derecho propio reconoce hasta quien piensa y actúa contra la democracia. De lo contrario la contradicción recaería sobre aquélla. Pero a su vez, - por contraste - lo que más duela o esfuerzo de voluntad exija será exactamente lo que al final mayor prestigio conceda. No en balde en ciertos comicios cruciales, si candidatos absolutistas amenazan con obtener la victoria, sus opositores libres se han visto obligados a advertir. &#8220;Voten por mi contrario y será la última vez.&#8221; Cuyo corolario no se hace de esperar: si me ganan la justa yo acato sus resultados. Afortunadamente la disyuntiva tajante no se ha ofrecido con mayor frecuencia en las últimas décadas. Mas una y otra vez el buen demócrata tendrá que mantenerse fiel a sus postulados y aceptar las consecuencias. No le es dable contradecirse, en caso de derrota deberá honrarla y tal será su victoria. La verdadera victoria. La que todos ansiamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Entendámonos pues en los términos de esa ideología catalogada como respetable y que hoy el consenso mundial ha sabido honrar a niveles satisfactorios. No otra es la fórmula preferible para obtener los fines colectivos de subsistencia indispensables y abiertos al progreso. Obviamente hablamos de valimientos supremos e inmutables componentes que la moda identifica y define por derechos humanos. Todo ello amparado en la constitucionalidad más venerable y enraizada cual garantía del mejor sellaje civilizado moderno.</p>
<p style="text-align: justify;">Tales son las vituallas adecuadas para enfrentar las vicisitudes e innúmeras contiendas públicas que a diario se libran en el mundo que nos ha tocado vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero mi pregunta es. ¿Qué relación tiene este planteamiento con la puja por el poder que hoy se libra desesperadamente en nuestro subcontinente?</p>
<p style="text-align: justify;">Sencillamente muy poca, o mejor casi ninguna. Si como Hamlet se pretende hacer la selección definitiva descansando en la disyuntiva del genial príncipe dinamarqués, considero que no se aplica. El ser o no ser en nuestro dilema no espejea por ostentar o no ostentar el mandato; ganar el poder o quedarse en la oposición. No forcemos la parada, no hay que alzarla tanto. En cambio sí se detentan sólidamente las dinámicas y canales que garanticen los fines últimos del sistema. Es decir, ley, libertad, igualdad. No veo obstáculo alguno en aceptar a los personajes más groseros ocupando las primeras magistraturas nacionales aun al precio de que nuestras vidas dejen de ser placenteras. En efecto, mientras estemos enfrascados en las vastas y múltiples diligencias tendientes a que prevalezcan aquellos componentes igualitarios, estaremos ubicados en la trinchera asignada por lo insondable de la historia o designios del más allá para convivir con el mínimo indispensable a la especie. Ahí se cumplirá el deber vital y el entorno recibirá sus beneficios máximos. Esa mira altruista y admirable distingue al verdadero demócrata de esa gama inclasificable de aventureros, politicastros, burócratas o trepadores de oficio que no solo en América Latina; sino por los cinco continentes pululan cual ganado no en veda.</p>
<p style="text-align: justify;">Presiento que ha llegado el instante propicio e inaplazable para enfatizar y remodelar en qué consiste el deber público ineludible. Muy cerca están los bien conocidos haciendo uso de la fuerza, fanatismo y la amenaza para echar por tierra el orden legalizado mediante las urnas, e imponer sus rejuegos de ábrete sésamo ejecutivos. Azuzan a las turbas, machacan consignas defenestradoras, enturbian la atmósfera comunitaria y lentamente van convirtiendo la arena pública en un gran vacío producto de su intransigencia e ineptitud galopantes. Al final todo se vuelca en rivalidades personales, extremismo irracional y la gran frustración colectiva reproducida en esa instantánea corriente reveladora del indio putumayo mirándose a los huaraches en medio de una gran plaza solitaria donde aun retumban los estertores y exageraciones catapulteadas por los altoparlantes a toda voz. Amigos, seguimos igual o peor, ¿qué hacer con tantas armas recién compradas a Rusia? por ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">América hispanoparlante acumula una retahíla de histrionismo, escandaleras y folklor que, en pleno siglo XXI flota aun mal cubierta por sus repetitivas disonancias del peor gusto. En el fondo ¿qué se esconde tras la andanada amenazante y consabida rebeldía sin causa? Es la idéntica agresividad de los montoneros, gauchos, llaneros con el facón en ristre. Facundo Quiroga ha muerto pero ni lo hemos enterrado, ni se ha cavado su sepultura. Pese a que algunos de sus herederos visten de limpio y se valen del celular. Pero del atuendo lustroso y teléfono portátil no pasan. El resto de sus atributos primitivos permanece intacto, o casi intacto. Siguen creyendo que gobernar consiste en destruir lo existente y prometer a masas enardecidas lo que no se puede cumplir entre otras cosas, por no saber cómo hacerlo. Para dar algo hay que empezar por saber conservar lo que se tiene. Este espectáculo de vuelcacercas elevado a alturas siderales cubre todas las inquietudes de conciencia, identifica causas y define propósitos capitales. Basta y sobra para ocupar la apretada agenda de cada día. Su realidad es la tribuna y el retrato del Mesías al bate se debe situar en cada calle bien transitada; sin que hasta el presente tampoco resalten mayores cualidades oratorias o agraciados rostros en los más connotados, sea pastor de llamas con cerquillo, militarote de gabán cortado a la medida, clérigo fracasado, pedófilo de oficio, o su excepción el niño bien y muy bien acicalado que a estas horas no se ha sabido ganar del todo la confianza de sus colegas. Turiferarios incondicionales del gran carcamal habanero que los contempla con absoluto desprecio. No en balde la reincidencia obstinada de la estirpe completa en aplicarle el tapabocas a los medios de comunicación. Indiscutiblemente esa contrapartida les provoca irritación, gran irritación. De esta manera los medios de difusión se han convertido en verdaderos catalizadores de su grado de improvisación, ausencia de abasto cultural y no menos del aval cívico, política que el mundo racional presupone en época de crisis global; cuando hay que saber ser parte del mundo. No obstante estos personajes se ven arrastrados violentamente por el temor a que se descubra la otra cara de la moneda que los conduciría no menos violentamente por los senderos del monólogo interior y exterior hasta el paroxismo o el narcisismo; pues de todo esto tienen bastante en cartera. Para ellos sólo cuenta impresionar.</p>
<p style="text-align: justify;">Por las calles andan, a la caza del aplauso frenético, o del asombro colectivo, ansían ser noticia revolucionaria porque no saben qué hacer con el mandato de gobierno responsable que tan ineficientemente detentan.</p>
<p style="text-align: justify;">Continuará.</p>
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		<title>Fidel Castro, un Fulgencio Batista empeorado</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Hernandez Fonseca</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Por diversas vías llegan noticias sobre la creciente agonía de la dictadura cubana, ya en sus finales. Batista en su tiempo tuvo la cordura de irse para evitar un “baño de sangre”. ¿Lo hará Fidel? La golpeadura grotesca y abusadora a Yoani Sánchez a manos de esbirros de la dictadura castrista ha sido la escalada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Por diversas vías llegan noticias sobre la creciente agonía de la dictadura cubana, ya en sus finales. Batista en su tiempo tuvo la cordura de irse para evitar un “baño de sangre”. ¿Lo hará Fidel? La golpeadura grotesca y abusadora a Yoani Sánchez a manos de esbirros de la dictadura castrista ha sido la escalada de esta semana, matizada además por noticias de incrementos de ineficiencia productiva, eliminación paulatina de la libreta de racionamientos sin producirse nada adicional y el fracaso de la producción agrícola nacional. ¡Todo un desastre!</p>
<p style="text-align: justify;">En paralelo a estas desalentadoras noticias para los cubanos, se notició la escenificación de una marcha de jóvenes en la calle 23, precisamente a cuya marcha se dirigía Yoani y sus amigos cuando fueron interceptados violentamente por la policía política de la dictadura. Esta marcha de la juventud es de gran relevancia en el contexto nacional. Por primera vez “la sociedad civil” (no los partidos disidentes y/o opositores existentes) organizan una marcha disimuladamente opositora, invocando el “fin de la violencia” es decir “la paz” (¿de Juanes?)</p>
<p style="text-align: justify;">El mundo todo ha reaccionado con asombro al saberse la golpiza a Yoani Sánchez. En ello hay mucho del “descubrimiento tardío”, de que la dictadura cubana es de naturaleza represiva. Hasta ahora la represión se había podido matizar acusando de “agentes del imperialismo” a los opositores presos. Pero a Yoani Sánchez la conoce el mundo entero como una intelectual no comprometida políticamente con la disidencia, porque escribe sobre su día a día, relatando la pesadilla que la dictadura hace sufrir a los cubanos que no han podido emigrar (todavía).</p>
<p style="text-align: justify;">La desgracia sobre la pateadura a Yoani ha hecho despertar al mundo, que si bien no tomará acciones de beligerancia contra la dictadura cubana, sí comienza a aclararse respecto al drama por el que atraviesa la sociedad civil cubana, inerme ante una dictadura tan cruel como todas.</p>
<p style="text-align: justify;">Ningún cubano pudo evitar retrotraerse a la época de la anterior dictadura y sus connotados esbirros: Ventura, Carratalá, Nicolarde, entre otros. El policía comunista que golpeó a sus anchas a Yoani Sánchez sin permitirle defensa -abusador de mujeres indefensas- es digno émulo de ‘los Venturas’ que Cuba padeció hace medio siglo y no hay diferencias sustanciales entre su “valentía” y la de los esbirros de Batista. De la misma manera, estos esbirros políticos del G2 cubano son hijos de sus padres adoptivos, Fidel y Raúl, como los esbirros de los años 50 lo eran de Batista y Masferrer. Las diferencias prácticamente no existen entre padres e hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Con relación a Batista y los hermanos Castro, también hay más similitudes que diferencias. La única diferencia notable entre Batista y Fidel, es que el anterior dictador contempló la posibilidad de “abandonar el barco” cuando este se hundía, mientras que los hermanos Castro aparentemente creen que el pueblo cubano “aguantará” que “se hunda la isla en el mar”. La juventud ha comenzado a dar señales que si Castro piensa de esa manera, está equivocado.</p>
<p style="text-align: justify;">Es ahí que cobra importancia la marcha por la “no violencia” a la que iba Yoani cuando fue interceptada, presa y golpeada. Hasta ahora los análisis dicen, hablan y demuestran el fracaso socialista, sin que hubiera habido hasta el momento -y desde hace muchos años- una marcha beligerante como las que se escenificaban en la isla contra el comunismo a inicios de los 60, donde la tónica era la lucha armada contra la dictadura, la prisión y los fusilamientos bárbaros.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Está de vuelta la lucha en la calle por una Cuba mejor? ¿Será de nuevo nuestra juventud depositaria del martirologio y la valentía que caracterizó a la juventud cubana opositora de los 60? Las condiciones materiales y morales en la isla son irrespirables y propician esa rebeldía.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué hará la dictadura con estos jóvenes? Muchos de ellos músicos, otros artistas, la mayoría intelectuales, entre los más marginados del ambiente comprometido que se crea en Cuba contra la sociedad civil libre y mayoritaria. Ya vimos, la reacción ha sido de enfrentamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">No es difícil predecir el cataclísmico final que se avecina; no solamente por el fracaso de un experimento sabida y probadamente equivocado, sino por el embate beligerante de la juventud cubana en las calles -como ya sucedió pacíficamente 20 años antes- ante el Muro de Berlín.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CUBA LIBRE DIGITAL (www.cubalibredigital.com)</p>
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		<title>La libertad como forma de pago</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yoani Sanchez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Casa de remates o  cómo se empeña la libertad
Sépanlo  bien: nuestra incultura, nuestro subdesarrollo, se paga con libertad…
Fidel  Castro, conversación con estudiantes en la Universidad de La Habana, septiembre de 1970.
Las acrobacias teóricas de  la dialéctica marxista intentaron persuadirnos de que sólo construyendo la  sociedad comunista sería posible, al decir [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p align="justify"><strong>Casa de remates o  cómo se empeña la libertad</strong></p>
<p><em>Sépanlo  bien: nuestra incultura, nuestro subdesarrollo, se paga con libertad…</em></p>
<p>Fidel  Castro, conversación con estudiantes en la Universidad de La Habana, septiembre de 1970.</p>
<p>Las acrobacias teóricas de  la dialéctica marxista intentaron persuadirnos de que sólo construyendo la  sociedad comunista sería posible, al decir de Engels, “saltar del reino de la  necesidad al reino de la libertad”. Sin embargo, lo que demostró la historia a  finales del siglo XX fue que la suspensión de las libertades fundamentales,  impuesta a una nación con el declarado propósito de satisfacer sus necesidades,  sólo trae como consecuencia la persistencia de la miseria y el envilecimiento  de los individuos.</p>
<p>La propuesta de usar la  libertad como forma de pago a cambio de ventajas materiales es una fórmula que  trasciende los sistemas sociales y se presenta como un procedimiento  psicológico para dominar la voluntad ajena. Este canje puede observarse entre  naciones, también entre miembros de una familia o clan. Recorre también los  vínculos laborales o cualquier otra relación en la que cierto grado de  sometimiento, pueda ser más o menos aceptado a cambio de alimento, cobija,  protección frente a peligros externos, comodidad e incluso el lujo.</p>
<p>La pérdida de libertad se  expresa en diferentes grados y en distintos planos. En un punto extremo están  los ejemplos de un individuo atado y amordazado por sus secuestradores o el de  una nación ocupada por un ejército invasor. En semejantes casos la resistencia  puede llegar a ser igualmente extrema. En un polo menos dramático, vemos  aquellas libertades que cedemos voluntariamente en nombre de la convivencia  social, como la libertad de andar desnudos o de fumar en un lugar público.</p>
<p>También la aceptación de la  falta de libertad tiene diferentes grados y distintos planos. En un primer  momento ocurre en un plano físico donde el individuo suprime su resistencia a  la opresión; es el instante en que el cuerpo termina de luchar contra las  ataduras, cuando se deja de sacudir las rejas de la cárcel y la persona se  cansa de gritar “Sáquenme de aquí”. Luego, el sujeto comienza a acomodarse a su  estado y en casos exagerados termina por sentirse a gusto en la prisión o  establecer complicidad con sus carceleros.</p>
<p>Aunque el tema de la  libertad suele ser discutido desde un ángulo estrictamente filosófico, es desde  la perspectiva política que tiene mayor repercusión. Una leve inclinación hacia  una u otra tendencia puede cambiar los destinos de un país y afectar a varias  generaciones de personas. El derecho a la libre expresión y a la libre  asociación, claramente expresado en una base jurídica sólida, es la garantía de  que el resto de los derechos serán respetados. De nada vale que haya leyes que  garanticen el derecho al trabajo, a la educación, a la salud, a la igualdad, si  no es posible protestar por su incumplimiento; si no se permite a las personas  organizarse civilizadamente para demandar que se respeten. La posibilidad de la  queja, de señalar con el dedo lo que no nos gusta es condición inseparable de  un clima de libertades ciudadanas, donde el individuo no tiene que subastar su  libertad a cambio de subsidios y privilegios.</p>
<p>Las dictaduras no pueden  sobrevivir donde estos derechos se practiquen plenamente; es más, por  definición, donde estos derechos se cumplen no es lícito hablar de dictadura.  Para suprimir o reducir estas libertades fundamentales, los gobiernos  dictatoriales apelan a la fuerza de las armas o la persecución policial;  invocan la seguridad nacional, establecen estados de emergencia permanente y,  controlando los medios de difusión, terminan desacreditándolas como si se  tratara de enfermedades o perversiones. Quizás el más sofisticado recurso que  usa un opresor para enmascarar los efectos de la represión, es mostrar la  relación con sus oprimidos como una especie de pacto de amor. De manera que la  sumisión -conquistada por la vía del dolor o del miedo-, tenga el respetable  rostro de la generosa entrega que se hace por afecto a otra persona, por fe a  una religión o por convicción a una causa política.</p>
<p><strong>La libertad y el  socialismo en Cuba</strong></p>
<p>El <em>socialismo real</em> que desapareció en Europa  del Este se ha mantenido con fatales recortes e interpretaciones en Cuba.  Aunque, en opinión de algunos, se le agregó aire fresco al asfixiante modelo  estalinista, lo cierto es que en la isla caribeña terminaron por repetirse los  mismos esquemas totalitarios que existían en los lejanos países aliados. La  diferencia más notoria es que en Cuba el socialismo no fue el resultado de la  imposición de una potencia imperialista, como sí le ocurrió a Polonia,  Checoslovaquia y Bulgaria, sino todo lo contrario. El actual proceso cubano ha  tratado de vestirse siempre con los ropajes de la soberanía y como única  fórmula para alcanzar la independencia de EE.UU.</p>
<p>No obstante ese barniz de  liberación, el caso de Cuba es un ejemplo de cómo se pone en práctica la  abolición de las mencionadas libertades fundamentales. En enero de 1959, una  tropa de jóvenes armados y barbudos bajó de las montañas donde había organizado  la lucha guerrillera, logró derrocar la dictadura de Batista (1952-1958)   y proclamó que ese sería llamado “El año de la liberación&#8221;. En los  primeros discursos se enarbolaba la consigna de <em>Pan con Libertad</em> y todo indicaba que finalmente Cuba sería  una nación democrática, donde se respetaría la progresista carta magna aprobada  en 1940. Lo que ocurrió para que aquel grupo de irreverentes revolucionarios  terminara fundando una gerontocracia, bajo la declaración numantina de  “Socialismo o muerte”, sería tema de estudios históricos más específicos, pero  valdría la pena responder en éste -al menos- una sola pregunta: ¿qué pasó con  la libertad?</p>
<p>¿En qué punto el proceso  liberador se transmutó en opresor y las libertades ciudadanas que habían  permitido la aparición de los grupos revolucionarios, terminaron por ser  dinamitadas? ¿Cómo y cuándo la libertad comenzó a ser una palabra obscena,  mencionada en voz baja y anhelada en la intimidad de las casas? ¿A cambio de  qué los ciudadanos cubanos entregaron la soberanía individual y se dejaron  encerrar en el corral del paternalismo, el control y el autoritarismo?  Responder todo eso conduce a desmontar la jaula y, sobre todo, a cuestionar si  el alpiste ofrecido a cambio de esa libertad ha sido suficiente y extensivo a  todos.</p>
<p><strong>Ciudadanía en  subasta</strong></p>
<p>La abolición de las  libertades encontró como escenario propicio el irreflexivo entusiasmo que  arrastró a casi toda una nación y la hizo firmar un cheque en blanco para  cobrar por una sola persona: Fidel Castro. En nombre de ese voto de confianza,  usado hasta la saciedad por el Máximo Líder, fueron barridos en breve tiempo  los partidos políticos y todas las instituciones de la sociedad civil. Los  periódicos, estaciones de radio y de televisión, pasaron a estar bajo el  control del Estado. Igual suerte corrieron los teatros, las galerías de arte,  las salas de exhibición de películas, las bibliotecas, las librerías y cuanta  entidad tuviera la oportunidad de generar información u opinión. El pueblo  ofrendó en el altar de un proceso -que aún no se declaraba comunista- sus  instituciones cívicas y las cuotas de libertad que había alcanzado después de  sacudirse el coloniaje español.</p>
<p>Conjuntamente con la  desaparición de los derechos civiles y políticos se esfumaron los derechos  económicos. A los dos años de haber triunfado la revolución había culminado la  confiscación de las más importantes fábricas, así como comercios y bancos. En  marzo de 1968 se hizo la tristemente recordada Ofensiva Revolucionaria, que no  dejó en manos privadas ni siquiera un pequeño kiosco, taller o chinchal. Se  incautaron hasta los cajones de limpiabotas, en lo que parecía un deseo de  refundar la Nación  sin los vínculos mercantiles y económicos heredados del pasado capitalista.</p>
<p>Podría decirse, aunque  parezca paradójico, que el pueblo cubano aceptó pagar con libertades la deuda  de gratitud que tenía con sus libertadores. A cambio de esos espacios y  derechos que el nuevo gobierno logró decomisar, recibió grandes  promesas  de un futuro luminoso; pero el pago era por adelantado.</p>
<p>Como es mucho más fácil  redistribuir la riqueza que producirla, el bienestar de la mayoría desposeída  estaba supeditado a la afectación de una minoría de propietarios. Eran años en  los que se calculaba que los beneficios obtenidos serían espectaculares e  inmediatos. Esa ingenuidad ciudadana era fruto, en parte, de una ignorancia  sólo superada por la enorme irresponsabilidad con que se dictaban leyes y  decretos para “poner en manos del pueblo el patrimonio de la nación”. Los  potenciales beneficiarios no notaron los resultados ni con la inmediatez ni con  la espectacularidad esperada, pero los perjudicados sí advirtieron enseguida  las limitaciones que les caían encima.</p>
<p>Los frecuentes y numerosos  fusilamientos, el fracaso de varias guerrillas e invasiones y las largas  condenas de cárcel para los que conspiraban, disuadieron a los inconformes que  posteriormente encontraron una amarga salida en el exilio. Muchos cubanos,  incluyendo a algunos intelectuales que —sin ser damnificados por el proceso— se  percataron de los errores que se cometían, optaron por colocarse una mordaza.  Criticar se había vuelto inoportuno y desde la tribuna se aclaraba que  cualquier fisura podría ser usada por el enemigo. Se volvió común el uso de la  metáfora del pequeño David contra el gran Goliat del norte, pero de las hondas  del pueblo no se permitió lanzarle ni una sola piedra al ciclópeo Estado.</p>
<p>El oponente era real y  gigantesco, ni más ni menos que el todopoderoso imperialismo norteamericano,  que aparecía entre los más perjudicados por el asunto de las nacionalizaciones.  La existencia de este enemigo, (algunos aclaran: “la creación de este  enemigo”), propició la sensación de una plaza sitiada, donde, al decir de San  Ignacio de Loyola, la disidencia es traición. La historia del diferendo es  harto conocida y excesivamente complicada. Presiones diplomáticas, acciones  militares, espionaje, embargo comercial, guerra económica, atentados y  sabotajes adjudicados a los norteamericanos. De parte de los gobernantes  cubanos, desestabilización de la región con la creación y apoyo de grupos  insurgentes en casi todos los países latinoamericanos.</p>
<p>Resulta cuando menos  llamativo que para llevar a término lo que podría considerarse la conquista  fundamental de la revolución cubana: “alcanzar la soberanía nacional frente a  los apetitos del voraz vecino”, se impuso como precio la renuncia a la  soberanía popular, donde están implicados precisamente, aquellos derechos que  ejercen los ciudadanos frente a la inclinación autoritaria del Estado. Para  dilucidar si el dilema entre ambas soberanías era auténtico o ficticio, hubiera  sido necesario establecer un debate político, amplio, plural y público, pero  esto no era posible.</p>
<p>Según se decía entonces:  “en este minuto histórico que vive nuestra patria”, había que cerrar filas y  tragarse las diferencias. Se estableció un orden de prioridades que remarcó la  anhelada libertad nacional y condenó a los últimos lugares a las libertades  individuales. Reclamar estas últimas era declarar en voz alta el egoísmo, como  el aguafiestas al que le molesta el volumen de la música, mientras los otros,  en apariencias, se divierten.</p>
<p>Con el transcurso de los  años y gracias a la sustanciosa subvención de la Unión Soviética se  instauró el paternalismo estatal. Mediante éste el gobierno proveyó a la  población de lo elemental a través de un sistema de racionamiento de alimentos  y productos industriales. Esto, sumado a la extensión gratuita de la enseñanza  y los servicios de salud, la subvención del transporte y las comunicaciones,  convirtieron en poco tiempo a Cuba en un país en el que no era necesario  trabajar para mantener a la familia en un mínimo de supervivencia. El alpiste  estaba asegurado y la jaula, cada día que pasaba, tenía barrotes más difíciles  de romper.</p>
<p>Esta práctica despojó a los  ciudadanos de sus responsabilidades cívicas, familiares, laborales e incluso de  aquellas que cada uno debe tener consigo mismo. A partir de allí se  institucionalizó el trueque entre libertades y privilegios. Todo aquello que se  recibía por encima de lo normado, no era alcanzado por el esfuerzo ni por el  talento propio, sino como prebenda, en premio a la obediencia. Ejemplo  elocuente fue la aparición de reglamentos para la distribución de efectos  electrodomésticos, que sólo se podían comprar a través de certificados o bonos  que se entregaban en asambleas, donde una comisión analizaba los méritos  laborales y sociales de cada aspirante. El mismo método se aplicó para la  asignación de viviendas y para el disfrute de instalaciones turísticas. Todo  había que pagarlo doble, en dinero real a precio subvencionado y con las  consiguientes cuotas de libertad que implicaba fingir una conducta.</p>
<p>Resulta ocioso señalar que  la participación en actividades políticas y la realización de horas de trabajo  voluntario eran determinantes para merecer estos permisos de adquisición, y que  fuera de este sistema no existía ninguna posibilidad de comprar nada. Los que  no entraban por el aro tenían que seguir viviendo en casa de su suegra y les  estaba vedado tener un refrigerador, un televisor o una lavadora. Hasta la  prostitución fue practicada por jóvenes dispuestas a entregar sus cuerpos a  ministros y altos militares, a cambio de privilegios nunca de dinero en efectivo.  Eran las cortesanas del socialismo que años después, con la llegada de una  moneda convertible, se transmutaron en prostitutas a la vieja usanza.</p>
<p>Pero la conculcación de los  derechos no quedó allí. El socialismo real tenía afanes ateístas y entre las interrogantes  que había que contestar para obtener un trabajo, entrar a la universidad o  recibir una nueva vivienda, aparecía la referida a si se tenía creencias  religiosas, cuál credo se prefería y cómo se practicaba. Las preguntas no eran  una formalidad, ni una curiosidad estadística, porque la respuesta encubría una  contraseña de admisión fácil de adivinar.</p>
<p>Aunque la homofobia no es  un patrimonio exclusivo de los comunistas, vale recordar que si alguien tenía  preferencias hacia personas de su mismo sexo, podía ser expulsado de cualquier  centro de estudio o de trabajo. Incluso muchos homosexuales fueron internados  —en los años sesenta— en centros de reeducación bajo régimen de trabajo  forzoso.</p>
<p>La renuncia a practicar la  religión en que se creía o a manifestar la sexualidad de preferencia  constituían tesoros de libertad que había que dejar a la puerta de cualquier  sitio. Eran la moneda de cambio que se exigía y quienes la entregaban tenían la  impresión de que era un sacrificio pequeño en aras del porvenir que se les  prometía. Pagaron con las imágenes de las vírgenes, los rosarios y los  escapularios, un hipotético futuro que se parecía —increíblemente— al reino  celestial del que hablaban los libros sagrados.</p>
<p>Reducir la autoestima  parece ser una condición indispensable para que se produzca al menos un nivel  mínimo de aceptación de la pérdida de libertad. En el caso peculiar cubano,  desde los años sesenta se pretendió formar un tipo de persona cuyas  aspiraciones no excedieran el techo de vuelo que el estado estaba en capacidad  de permitirle. Individuos que tuvieran de ellos mismos la percepción de que no  podrían competir, hombres y mujeres que deberían sentirse satisfechos y hasta  agradecidos con lo poco que se le podía dar a muchos por igual. A la  mediocridad se le empezó a llamar modestia y la confianza en uno mismo fue  tildada de autosuficiencia. En medio de una generalizada carencia de cosas  materiales, lo verdaderamente revolucionario era la austeridad que tachaba de <em>extravagancia </em>la más mínima debilidad por  la ropa que estaba de moda y calificaba de imperdonable el<em> consumismo</em>, el deseo por lo nuevo.  Escuchar música extranjera, leer literatura de autores que no aparecían en el  Parnaso socialista, o peinarse de cierta manera, eran manifestaciones  condenadas como <em>desviaciones ideológicas</em> que tarde o temprano serían analizadas y de las cuales había que arrepentirse  en una autocrítica pública.</p>
<p>En ese contexto de  barricada, se le dio al arte una preponderancia didáctica y formadora de  “nuevos valores ideológicos” demeritando así su función de vehículo de  expresión de la persona. Ya Ernesto Guevara había tenido la altanería de  enunciar que el pecado original de los intelectuales, refiriéndose a la pobre  participación de éstos en la lucha contra la dictadura de Batista, había sido  el de no ser revolucionarios. Ganarse el diploma de revolucionario se convirtió  en una obsesión para escritores y artistas, quienes, entre asustados y  complacientes, aceptaron el apotegma que rigió y rige aun la política cultural  del país: “Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, nada&#8221;.</p>
<p>La libertad de expresión  pasó a ser considerada como “libertad de prensa burguesa” y la de asociación,  un acto ilícito para derrocar la revolución. La sociedad civil se vio  restringida a las organizaciones revolucionarias, meras poleas de transmisión  en las que los sindicatos no representaban los intereses de los obreros frente  a la administración, sino que funcionaban como instancias del poder que orientaban  a los trabajadores en las directivas de la planificación socialista, en el  cumplimiento de las metas de producción. Las asociaciones estudiantiles dejaron  de ser la herramienta para que los jóvenes reclamaran sus derechos frente a las  autoridades docentes y se convirtieron en un instrumento del Ministerio de  Educación que hacía cumplir los reglamentos disciplinarios. Las organizaciones  femeninas tampoco eran la plataforma desde donde se reivindicaban los derechos  de género, sino una estructura burocrática para incorporar a la mujer a la  producción. Lo mismo ocurría con las demás instituciones, la asociación de  campesinos, la unión de periodistas, la unión de escritores y artistas, el  colegio de arquitectos y hasta los clubes de filatelia.</p>
<p>La pertenencia a estas  entidades que funcionan como auténticas Organizaciones <em>Neo</em> Gubernamentales se volvió una  obligación. En cualquier formulario, para matricular un curso de idioma,  solicitar un permiso de salida del país o aspirar a un nuevo puesto de trabajo,  aparece siempre la pregunta referida a si el solicitante milita en alguna de  ellas. En ocasiones, están escritas las siglas de las organizaciones y sólo hay  que marcar con una cruz, como si no fuera lógico que hubiera otras, o porque no  hay otras posibles. Si lo que se pretende implica un mínimo privilegio, hay que  llevar una carta, con membrete, firma y cuño que garantice que “el portador de  la presente es un compañero integrado a la revolución que participa en todas  las actividades”. Pero si la solicitud tiene un nivel más alto no basta con  estas menudencias. Para lo verdaderamente importante hay que ser un militante  del Partido o de su organización juvenil, y para eso no es suficiente con la  dejación de libertades de menor cuantía.</p>
<p><strong>La cándida entrega  del idealista</strong></p>
<p>En todos estos años, que ya  suman el medio siglo, muchas personas soñadoras han creído que la mejor forma  de solucionar los problemas, el camino correcto, la instancia adecuada para  luchar contra las imperfecciones, sólo se encontraba en el interior del Partido  Comunista. Desde luego que hacerse militante es un acto voluntario, pero la ley  establece que no se pueden fundar organizaciones políticas y en consecuencia es  ilegal pertenecer a otra que no sea el Partido Comunista de Cuba. Todos  aquellos con inquietudes políticas o —simplemente— con responsabilidad cívica,  interesados en promover iniciativas para el mejoramiento de la vida en su país,  sólo encuentran dentro del Partido un espacio legal para realizarlo.</p>
<p>Ser admitidos en las filas  de esta selecta cofradía pasa por convencer a los examinadores, que al  aspirante todo le parece bien y que su intención no es criticar sino apoyar. Si  se expresa, no entra, y si no entra no podrá expresarse. Es ese el conflicto en  el que se ven atrapados los que desean mejorar el sistema con sus observaciones  y opiniones. Una vez dentro del Partido, aprenden que a nivel de base no serán  escuchados y que para ascender a los puntos clave, donde supuestamente podrían  ejercer una influencia, tienen que tragarse sus criterios. A la larga  terminarán siendo domesticados por la maquinaria o expulsados de ella como una  excrecencia indeseable.</p>
<p>La fórmula de entregar  momentáneamente libertades, para poder acceder a un lugar desde el que se  pudiera reclamarlas, termina —para quienes creen en esa peligrosa ecuación— en  una estafa bien calculada. En el largo silencio que les garantizaría una  tribuna desde donde puedan hablar, los idealistas terminan por confundir el  rostro con la máscara, lo fingido con lo sentido. Nadie les devolverá las  libertades empeñadas en ese acto camaleónico, que los deja atrapados entre la  frustración y el oportunismo.</p>
<p><strong>El acaparamiento de  los aprovechados</strong></p>
<p>Otros han comprendido que  el carné del partido es una llave que abre puertas y da acceso no sólo a las  altas esferas de mando, desde donde se puede influir en la toma de decisiones,  sino a algo mucho más atractivo: los apetitosos atributos del poder. En otro  entorno social hubieran sido empresarios exitosos, pero en el socialismo tienen  que conformarse con ser dirigentes del proceso. Para pasar los filtros adecuan  el texto de su biografía, incluso viven la biografía que se les pide como  requisito. Apertrechados de la máscara correcta,  ponen un precio elevado  a la libertad que desprecian, a la que no le encuentran ningún sentido porque  no saben qué hacer con ella. Y la entregan a cambio de un cargo, una casa, un  auto o un viaje al extranjero que les permita traer bienes materiales,  inalcanzables en el mercado interno: bisutería tecnológica o ropa de marca. Un viaje  que, en último caso, les facilite sucumbir a la tentación de desertar. En fin  de cuentas su objetivo final no es cambiar las cosas en el país, sino mejorar  su vida y para eso tienen que ascender. Para llegar allí, para escalar hasta  las posiciones desde donde se controlan los timones, hacen gala de una  disciplina y una lealtad irreprochables. Invariablemente votan a favor de las  propuestas que vienen desde arriba, no admiten ni la más mínima desviación de  lo que está orientado y le hacen la vida imposible al idealista. Acusan de  pesimista e hipercrítico a ese raro ejemplar de militante honesto, le echan en  cara su falta de fe y su arrogancia; lo apartan del medio como un estorbo.</p>
<p>A su manera, el idealista  que aguarda el momento para influir en el curso de los acontecimientos y el  oportunista que sólo acecha los posibles beneficios, terminan por empeñar su  libertad. La regalan, sin recibir apenas algo a cambio, como no sea la larga  espera para uno y las diminutas sinecuras materiales para el otro.</p>
<p><strong>Las pequeñas  migajas </strong></p>
<p>El programa revolucionario  es esperanzador, pero lento. Cada paso implica un enorme sacrificio para todos  con una ganancia mínima para cada uno. Desde el punto de vista de los  dirigentes del proceso, la masa es un conglomerado de individuos que no tiene  ni elevados ideales ni pretenciosas ambiciones. Si no van a proponer un  programa político ni van a abrir un negocio ¿para qué quieren libertades esas  personas? A esa gente hay que darles su pan, la instrucción que los haga  productivos y los servicios de salud que los mantengan sanos.</p>
<p>El argumento más repetido  en los regímenes social-autoritarios es que la libertad pone en riesgo las  conquistas sociales que disfruta la masa, porque si cada uno pudiera decir lo  que quisiera, lo primero que se les ocurriría sería introducir las leyes del  mercado con su consabido derecho a la propiedad. Si encima de eso se les da la  oportunidad de organizarse, tendrían dinero para pagar la propaganda y  convencerían a la mayoría de que el socialismo es un freno a la prosperidad.</p>
<p>Atendiendo a este  razonamiento, la justicia social: educación, salud y seguridad social gratuita  para todos, sólo se alcanzarían afectando las libertades económicas y  políticas. Mientras que la aplicación profunda de los derechos civiles, políticos  y económicos de los individuos sólo conduciría a la explotación del hombre por  el hombre y a que se hundan cada vez más los pobres. Para quienes piensan de  esta forma está claro —como el agua— que no hay bestia segura en el bosque si  los lobos andan sueltos y como éstos suelen disfrazarse de ovejitas, lo único  seguro es suprimir la libertad para toda la fauna. Ese es, según este  argumento, el precio de la seguridad.</p>
<p>Es muy curioso que los  vendedores de la utopía socialista sólo aceptan que se les pague con libertad y  más curioso aún, que sean ellos quienes más desconfían de la condición humana.  Se sobrentiende que una sociedad sin clases sociales, donde la gente no trabaja  aguijoneada por las necesidades ni por el obsceno afán de lucro, tendría que estar  habitada por una especie angelical que debería ser noble y altruista por  naturaleza, para que la teoría no tuviera un agujero. En el caso de Cuba ese  raro espécimen de ser humano se dio en llamar “el hombre nuevo”. Iba a ser,  fundamentalmente, un ente incapaz de reclamar libertades, conforme con las  migajas paternalistas que le dejaban caer desde arriba.</p>
<p>Para construir ese hombre  ajeno a los cambalaches de la economía y las tentaciones del mercado, la  educación, las artes y la propaganda, reforzaron las dosis de ideologización y  doctrina. El resultado final fue la indiferencia o el descontento. Entes que  sin haber crecido en un marco de libertades sociales, económicas o políticas,  las anhelan y las buscan.</p>
<p>En el mercado de las  utopías no se aceptan devoluciones y la libertad con que la que se paga la  entrada al paraíso nunca es reembolsada. Pocas veces los ciudadanos tienen la  opción de elegir, se les suprime la libertad y se les impone el sistema y  luego, cuando llega la frustración y se empieza a pensar en que hace falta  introducir cambios, se les hace creer que están en el papel de Hércules frente  al dilema entre el vicio y la virtud. La libertad, en esa falsa dicotomía,  tiene los labios pintados de negro y lleva ropa de corista.</p>
<p><strong>Comprar tiempo </strong></p>
<p>El verdadero conflicto en  el que se vieron entrampados los gobernantes cubanos cuando se desmoronó el  campo socialista fue tener que elegir entre intentar mantener el socialismo sin  subvención o empezar a tener en cuenta las leyes económicas del mercado. Lo  primero hubiera conducido al país a un destino similar al de Kampuchea en los  tiempos del fatídico binomio Pol Pot - Heng Samrin. Incluso se coqueteó con la  posibilidad en un proyecto denominado “Opción Cero”, que incluía el traslado  masivo de personas de la ciudad al campo. Pero prevaleció la cordura junto a  los deseos de mantenerse en el poder y se decretó el llamado “período  especial”, en el que para “salvar las conquistas de la revolución” se harían  algunas concesiones. Se aceptó que hubiera pequeños restaurantes privados, se  autorizó la tenencia de dólares, que hasta ese momento era penalizada con años  de cárcel y se le dio la bienvenida a las remesas enviadas por cubanos  residentes en el extranjero. Se permitió el trabajo por cuenta propia y como  consecuencia del crecimiento de la importancia del turismo, reapareció de forma  explosiva la prostitución con la evidente tolerancia de las autoridades. El IV  Congreso del Partido Comunista, celebrado un par de años antes, había hecho la  inesperada concesión de admitir en la militancia a personas con creencias  religiosas y todo señalaba que se abría el camino a las propuestas de los  sectores reformistas.</p>
<p>Apareció en escena otra  moneda, que permitía al ciudadano no seguir pagando cuotas de libertad y  porciones de su apoyo, para obtener bienes materiales. La dualidad monetaria  cambió la faz de un país que durante mucho tiempo, había establecido el  racionamiento o las prebendas, como escalera hacia los productos y los  servicios. El padre sobreprotector y autoritario en que se había convertido el  Estado cubano, no vio con buenos ojos que sus hijos pudieran prosperar al  margen de la tutela, pero poco podía hacer para impedirlo. No obstante, creó  mecanismos legales y policiales para que los descarriados emprendedores no acumularan  demasiados bienes materiales, que los hicieran desembocar en la independencia.</p>
<p>Como resultado indirecto de  este “aflojamiento” vigilado, se incrementó notablemente la actividad  antigubernamental. Unas 120 organizaciones opositoras de todo el país decidieron  concertarse y celebrar un evento nombrado “Concilio Cubano”. Horas antes de  aquel 24 de febrero de 1996 fueron encarcelados sus promotores como señal  inequívoca de que la tolerancia tenía un límite. Para rematar, el mismo día,  militares cubanos derribaron dos avionetas procedentes de La Florida, tripulada por  exiliados que pretendían arrojar volantes sobre La Habana. El presidente  norteamericano Bill Clinton, presionado por el lobby cubano-americano se vio  obligado a firmar la ley Helms Burton, que arreciaba el embargo comercial. En  consecuencia los reformistas del patio perdieron lo poco que habían avanzado.</p>
<p>El retroceso se aceleró con  la llegada al poder en Venezuela de Hugo Chávez y los cuantiosos recursos  energéticos y financieros que puso en manos del gobierno cubano. Sin que nadie  lo pudiera prevenir las pequeñas aperturas comenzaron a sufrir restricciones,  no habría nuevas licencias para el trabajo por cuenta propia y sobre los  restaurantes privados cayó una jauría de inspectores que obligó a cerrar la  mayor parte de ellos.</p>
<p>Un rayo de esperanza se  abrió tras la noticia del retiro de Fidel Castro por causas de salud. Su  hermano Raúl Castro declaró que era necesario introducir cambios estructurales  y hasta se atrevió a mencionar la posibilidad de tender un ramo de olivo a los  Estados Unidos. Luego del primer año en el cargo de Presidente del Consejo de  Estado, sólo se han dado medidas cosméticas como la autorización a que los  cubanos contraten un servicio de telefonía celular y se les admitiera como  huéspedes en los hoteles. También comenzaron a venderse reproductores de DVD y  computadoras. Fueron tan ridículas estas liberaciones que sólo sirvieron para  que el resto del mundo se enterara —por boca de los voceros oficiales— de las  absurdas limitaciones que tenían los ciudadanos cubanos en su propio país.</p>
<p>El plato fuerte de las  “reformas raulistas” fue anunciar la entrega de tierra a quien quisiera  cultivarlas. En la práctica no hubo títulos de propiedad sino contratos para el  usufructo por diez años. El desarrollo de la agricultura sigue siendo una de  las asignaturas pendientes, debido a la ineptitud de las grandes empresas  estatales y la falta de dinamismo con que se asume la entrega de tierras a  campesinos privados. Este anunciado proceso de devolver ciertas libertades  usurpadas, sólo quedó con la evidencia de que el Estado acaparador rara vez  reintegra lo que tomó para sí, en detrimento de sus ciudadanos.</p>
<p>En el campo de las  libertades políticas el paso más significativo ha sido la firma de los  Pactos  económicos y sociales y la convención sobre los Derechos Civiles y  Políticos, instrumentos  claves de la ONU, respaldados por la mayoría de los gobiernos  democráticos. Sin embargo, estos pactos no han sido aun ratificados y ni se ha  modificado una sola ley para hacer coherente la legalidad cubana con los  compromisos reflejados en estos documentos. En las cárceles más de doscientas  personas cumplen condenas por motivos políticos, aunque oficialmente esta  categoría no existe y estos prisioneros son reducidos a la condición de  “asalariados del imperialismo”.</p>
<p>La indigencia material y la  incapacidad de los ciudadanos de financiarse sus propios proyectos políticos han  lanzado a muchos a una nueva dependencia. Ante la imposibilidad de justificar  el camino legal de ciertos recursos, todo el accionar cívico paralelo al Estado  está marcado por el mismo grado de informalidad que el mercado negro.  Delincuentes de la opinión o traficantes de ideas propias,  así son  tomados quienes se animan a desarrollar programas o crear organizaciones al  margen de las restrictivas leyes.</p>
<p><strong>La oveja que escapa</strong></p>
<p>Con lo único que se puede  amenazar a una oveja que quiere escapar, es con hacerla regresar al corral,  pero ya no volverá a formar parte del rebaño. Porque el corral tiene límites físicos,  alambradas y cerrojos, pero el rebaño es una abstracción matemática, un número  que se deshace con la voluntad común de los participantes en la suma. Basta que  un ciudadano renuncie a seguir pagando con libertad, lo que deberían ser  derechos respetados, para que el incautador de su soberanía tenga que pasar de  arrebatársela a comprársela. Tiene que prometerle mejores alimentos, un techo  que no salga volando en un huracán o subsidios más jugosos, pero poco puede  hacer si tiene las arcas vacías y no ha aprendido a crear riqueza para  canjearlas por libertades.</p>
<p>Cada día son más las  personas en Cuba desencantadas con el sistema socialista o con la pantomima  conocida bajo ese título. En sentido inverso no ocurre ninguna conversión y  ahora llevar una máscara se va convirtiendo en un desacierto. Hasta los  oportunistas, con su fino olfato, empiezan a coquetear con los hipercríticos y  cantan en el coro de los que demandan cambios. Aflora la conciencia de haber  sido timado como pueblo y esto desemboca en manifestaciones de descontento y  —lamentablemente— en la creciente sangría migratoria. Con subirse a un avión,  muchos creen que pueden volver a recuperar todas esas libertades cedidas y  robadas, mientras pocos se atreven a —desde aquí adentro— empujar los límites de  lo permitido.</p>
<p>Una de las herramientas de  recuperación de espacios de opinión la ha traído la tecnología, bajo el nombre  de Internet. Aunque no resulta posible a un ciudadano común contratar este  servicio en su domicilio y el precio de una hora de conexión en un lugar  público excede lo que gana un trabajador promedio en dos semanas de salario, la  red de redes se ha revelado como el único recurso mediante el cual una persona  puede desde la isla dar a conocer sus opiniones al resto del mundo. El espacio  virtual es hoy como el campo de prácticas, donde los cubanos vuelven a convivir  con libertades olvidadas. El derecho a relacionarse, se encuentra en Facebook,  Twitter y otras redes sociales, la compensación al delito de “asociación  ilícita” que establece el código penal cubano.</p>
<p>En un periódico o revista  impresos, en una estación de radio o en un programa de la televisión, todavía  es imposible publicar opiniones que se salgan del trillado guión oficial, pero  una vez conectados a Internet se abren muchas posibilidades. La más recurrida  hasta ahora son los blogs independientes que con diferentes perfiles han  empezado a aparecer. La mayor parte de los “lectores directos” están en el  extranjero y desde donde estén envían los textos que prefieren a sus amigos y  parientes en Cuba a través de correos electrónicos que luego se copian y  multiplican. Los bloggers por su parte hacen copias en CDs de sus trabajos y  hasta los distribuyen en memory flash. Las estaciones de televisión que se  captan de forma ilegal a través de antenas parabólicas transmiten parte de  estos textos y hacen entrevistas que dan a conocer las caras de los bloggers,  de manera que en menos de un año se ha creado una comunidad de ciberdisidentes  o <em>blogostroikos,</em> como también  se les llama. Espacios como <a href="http://www.vocescubanas.com/">Voces cubanas</a> o <a href="http://www.desdecuba.com/">Desde Cuba</a>, la revista digital <a href="http://www.convivenciacuba.es/">Convivencia</a> son  un ejemplo vivo de esto. Para existir no necesitan de espacios autorizados, de  ahí que sean parcelas de libertad que en lugar de recuperarse, se han creado.</p>
<p><strong>El garrotero se  declara en quiebra</strong></p>
<p>Los procedimientos usados  por el gobierno para secuestrar la libertad de los ciudadanos cubanos en estos  cincuenta años han tenido al menos tres flancos: el policial, el ideológico y  el económico. Estos tres métodos de reducción y desmantelamiento de derechos,  no se han sucedido en un  orden cronológico, sino que coexisten y se  entremezclan. En el caso de la   Isla, comenzaron a manifestarse desde los primeros años del  triunfo revolucionario, aunque alguno ha vivido su momento de preponderancia  con relación a los otros.</p>
<p>El truque de libertad por  bienestar económico tuvo su mejor período cuando el apuntalamiento que llegaba  desde el Kremlin permitía ofrecer a los incondicionales algo material a cambio  de su lealtad. Esta compra y venta cayó en picada al unísono que el campo  socialista se desmembraba y la economía cubana demostraba su dependencia y  minusvalía. El intercambio que redundaba en mejorías materiales para los que  cedían su libertad no resurgió una vez que la moneda recuperó su valor de  cambio y el peso convertible desbancó a los méritos laborales y políticos.</p>
<p>A la ideología le ocurrió  otro tanto. El descreimiento se extendió entre quienes habían apostado una vez  por el sendero marxista para alcanzar un futuro de prosperidad e igualdad. Se  hizo más difícil encontrar gente que cediera sus menguadas parcelas de derechos  ciudadanos, bajo el influjo de una ideología que así se lo exigía. Quedaba  entonces un solo tipo de permuta posible: la imposición.</p>
<p>Sin embargo, se entrega  —sin pensar— la libertad por prebendas materiales o por ideologías en las que  se cree, pero no se dan los derechos tan voluntariamente a un aparato represivo.</p>
<p>Cuando la coacción se  convierte en el único modo de hacer ceder en cuanto a libertades, es fácil  darse cuenta del cambalache desproporcionado que se ha estado imponiendo. Se  descubre así el mecanismo de succión de derechos del que se ha sido víctima y  la tendencia es a reaccionar a corto plazo y con vehemencia. Aunque la libertad  interior del ser humano es inagotable, la que se dio en pago por un privilegio  no puede ser recuperada, como el agua que el río aporta al mar. Sin embargo,  siempre hay oportunidad de romper el contrato y tomar la decisión de pagar el  precio.</p>
<p>Se ha declarado en quiebra  el garrotero en el que se empeñó el accionar cívico, el derecho a asociarse,  determinar el credo en el que crecerán los hijos, la posibilidad de entrar y  salir libremente del país, la libertad de comprar una vivienda o rentar una  habitación e incluso aquel que confinó —con prohibiciones— el potencial  creativo y económico de toda una Nación. Eso es lo que ha ocurrido en la Cuba de hoy: donde ya no hay  derechos que entregar como moneda de cambio, ni beneficios que obtener por esa  compra y venta. Es el momento de caer en manos de otro prestamista o dejar —por  una vez y para siempre— de manejar la libertad como moneda</p>
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		<title>Un gallinero en forma de relajo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Alberto Ramírez</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>Cuando las tropas americanas estaban a punto de tomar Bagdad un periodista iraquí le preguntó al ministro de Hussein, Alí el Químico, qué pensaba de la ofensiva americana, el tipo le respondió: ¡Estamos ganando! El periodista insistió: ¿Y las tropas americanas que están llegando a Bagdad? El Químico dijo más fresco que una lechuga: ¡Vienen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">Cuando las tropas americanas estaban a punto de tomar Bagdad un periodista iraquí le preguntó al ministro de Hussein, Alí el Químico, qué pensaba de la ofensiva americana, el tipo le respondió: ¡Estamos ganando! El periodista insistió: ¿Y las tropas americanas que están llegando a Bagdad? El Químico dijo más fresco que una lechuga: ¡Vienen a rendirse!</p>
<p style="text-align: justify;">El cinismo de esta gente (me refiero a los delincuentes que se hacen de las riendas de un país por casualidad, por bandoleros o por un bache de la historia) no tiene límites; ellos manejan el poder y se dan el lujo de manejar al mismo tiempo el cinismo a su antojo, todos son la misma cosa, no importa a qué parte del mundo pertenezcan, qué religión profesen, sean de cualquier ideología o simplemente hereden las riendas de una nación por obra y gracia de sus nexos familiares. El caso es que el país que se vea en la penosa necesidad de padecer de un espécimen de este tipo se muere si no interviene a tiempo el certero bisturí de una potencia extranjera.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuba es la muestra más visible de esta epidemia que amenaza con contaminar el continente sudamericano. En Cuba usan todo tipo de herramientas malévolas para atemorizar al pueblo, desde mítines de masas enardecidas en contra de los que poseen la razón y la verdad, hasta la cárcel, y el paredón si la situación lo amerita, si el escarmiento puede de alguna manera hacer metástasis en la conciencia y los temores nacionales.</p>
<p style="text-align: justify;">La situación, después del paso de cetro entre hermanos, se ha puesto peor, a despecho del pensamiento pragmático de los cubanologos a nivel mundial, Raúl ha hecho todo lo contrario de lo que el mundo esperaba, incluso los cubanos. A principio fue poco a poco sembrando esperanzas en la conciencia nacional, e ilusiones en la opinión foránea; llegó hasta brindarle un ramo de olivo al presidente americano y prometió tantas cosas que de haberlas cumplido hubiera garantizado un acercamiento positivo con su enemigo del norte, que quizás hasta lo hubiera comprometido a levantar sus vilipendiadas sanciones económicas. Le hubiera dado un alivio al pueblo cubano que durante cincuenta años no ha tenido unas merecidas vacaciones, y hasta se hubiese podido legitimizar como buen gobernante en la conciencia nacional. Sin embargo, ha hecho todo lo contrario, ¿por qué?</p>
<p style="text-align: justify;">Porque son delincuentes con el poder de un país en sus manos. Usan el cinismo porque es el arma más versátil y útil para alguien con un comportamiento antisocial y antihumano. Yo podría llenar este comentario con acontecimientos que han ocurrido en los últimos días en Cuba que demuestran hasta que punto puede ser usado el cinismo en defensa de una falacia, de una mentira, de un crimen social. Pero no me alcanzaría el espacio, solo con mencionar tres me bastan: El primero tiene que ver con el secuestro de Yoani Sánchez y la golpiza que le dieron esgrimiendo que ellos tienen el poder y no les da la gana de que nadie gane protagonismo a ningún nivel sin la autorización del estado. Aquí el cinismo es usado a hurtadillas, arremeten en contra de la valiente pero frágil mujer y no se hacen responsable de los hechos, incluso, ni siquiera le permiten obtener un informe medico de sus lesiones, lesiones provocadas a propósito, un abuso social ciudadano al cual no responden como cual cobardes y asustadas ratas.</p>
<p style="text-align: justify;">El otro tiene que ver también con la familia Sánchez. El esposo de la valiente bloguera pide de manera cibernética un duelo verbal con los agresores y, como aparentes valientes mancebos, aceptan el duelo y proponen como campo de honor la esquina de la avenida de los presidentes y la calle 23 en el Vedado. Sin embargo, en lugar de comportarse como caballeros, preparan una turba, la enaltecen, y se la echan encima de Reinaldo Escobar, esposo de Yoani para que lo linchen emocionalmente y lo atropellen físicamente. He ahí la pura y fiel imagen del cinismo gubernamental, a falta de la verdad, a falta de argumentos, la fuerza bruta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, el colmo del cinismo se cierne sobre los subsidios gubernamentales, me gustaría preguntar, cual neófito: ¿Cuáles subsidios gubernamentales? Una mentira repetida muchas veces puede parecer cierta, pero jamás puede llegar a ser verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Existe desde hace muchos años una guerra sicológica entre el gobierno de Cuba y el pueblo. Por la parte gubernamental el estado hace como si gobernara y los cubanos se hacen los gobernados, al final, es como dijera el poeta popular: “Cuba es un gallinero en forma de relajo, y todo el que está arriba caga al que está abajo”. No hay medicina gratis, ni alimentación subsidiada cuando el único empleador que existe no paga lo que obrero produce; lo menos que puede hacer el patrón, es cuidar la salud de quien produce. No hubo jamás un esclavista que dejara morir por hambre o enfermedad a sus medios básicos de producción, si tenía la solución a su alcance. En Cuba el estado no es paternalista, es justamente todo lo contrario, el estado cubano es netamente esclavista, en toda la extensión de la palabra; el gobierno cubano es uno de los peores esclavistas que ha sufrido la humanidad. Forma obreros sólo con el propósito de explotarlos, los entrega como usufructo a los inversionistas extranjeros y les congela el 98 por ciento de su salario. Forma médicos y los exporta como mercancía; especialistas, jineteras y hasta exporta disidentes y luego los deja entrar a Cuba y les roba todo lo que llevan en sus alforjas. ¿Eso se llama paternalismo? Está muy jodida la real academia de la lengua española si define una aberración tan grande como paternalismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una inmensa tragedia que el gobierno de Cuba maneje tan hábilmente la semántica, los significados de las palabras, las cosas a su antojo y conveniencia, pero más patético aun es que haya medios de información en el mundo que se hagan eco de una tan grande aberración.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CUBANET (<a href="http://www.cubanet.org" target="_blank">www.cubanet.org</a>)</p>
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		<title>La Fuerza Y</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Cañizales</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>El 7 de noviembre estuvo retenida y fue golpeada en La Habana la bloguera Yoani Sánchez. Su blog “Generación Y” cuenta las visitas por millones, desde distintos lugares del planeta, y ha sido ampliamente reconocido, pero aún así no es la primera vez que su autora sufre en carne propia la represión.
Sánchez se ha visto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">El 7 de noviembre estuvo retenida y fue golpeada en La Habana la bloguera Yoani Sánchez. Su blog “Generación Y” cuenta las visitas por millones, desde distintos lugares del planeta, y ha sido ampliamente reconocido, pero aún así no es la primera vez que su autora sufre en carne propia la represión.</p>
<p style="text-align: justify;">Sánchez se ha visto impedida de salir de Cuba en dos oportunidades en el último año, pese a que en ambas ocasiones se trataba de ir a recoger simbólicos premios como el Ortega y Gasset (España), uno de los más emblemáticos de Iberoamérica, y el galardón María Moors Cabot (Universidad de Columbia, Estados Unidos).</p>
<p style="text-align: justify;">La retención y los malos tratos con Sánchez, por tres presuntos policías, pues nunca se identificaron como tales, ocurrió –cruel paradoja- cuando ella caminaba junto a unos amigos para participar de una marcha contra la violencia. “Ironías de la vida, fue una tarde cargada de golpes, gritos y malas palabras la que debió transcurrir como una jornada de paz y concordia&#8221;, escribió Sánchez en su blog, y eso se convirtió en una noticia que rápidamente le dio la vuelta al mundo y desencadenó centenares de reacciones de repudio.</p>
<p style="text-align: justify;">Sánchez, según reporta El País de España desde la isla, no era organizadora de esta manifestación y pretendía asistir para “reportar”. La bloguera confirmó que es la primera vez que le sucede algo así y que a su juicio este hecho no se debe a que ella ha &#8220;traspasado una línea&#8221;, sino que en su opinión está relacionado &#8220;a la desesperación del régimen por el movimiento de expresiones civiles de protesta, que cada vez es mayor&#8221;. &#8220;Es una manifestación de impotencia e intolerancia&#8221;, aseguró.</p>
<p style="text-align: justify;">Un hecho como este pone en evidencia por un lado la debilidad del régimen de los hermanos Castro que debe apelar sistemáticamente a la represión, mientras que por otra parte –y no es un asunto menor- pone en el tapete la fuerza simbólica que va adquiriendo dentro de la isla un movimiento que exige mayores libertades, entre los cuales se inscribe Yoani. Se trata de la fuerza Y.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que nos ubiquemos en contexto. Yoani es acosada e impedida de salir del país. ¿En qué consiste su actividad para que le preocupe tanto al gobierno? Básicamente escribe un blog, una bitácora personal, con sus percepciones (que podrían ser las de su generación, gente joven no identificada con el régimen) sobre la vida cotidiana en Cuba. ¿Cuál era la manifestación que el gobierno impidió cubrir a Yoani? La inusual protesta en Cuba contra la violencia congregó a unas 60 personas. Según El País, “los manifestantes han dado vueltas por algunos minutos, no realizaron discursos y se fueron sin incidentes”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se ven estas dimensiones, en términos numéricos son mínimas, pero adquieren relevancia en su dimensión política. Estamos presenciando, gracias al poder de Internet, cómo poco a poco se va acabando con la pretendida unanimidad del régimen cubano, y cómo a pesar de la represión directa y velada, unos jóvenes cubanos salen públicamente a exponer sus puntos de vista a contrapelo de la versión oficial.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos ante lo que ya escribíamos en marzo pasado: el muro se ha corrido. La expresión no es nuestra, es de la propia Yoani.</p>
<p style="text-align: justify;">A fines de octubre, Yoani junto a otros blogueros críticos protagonizaron otro hecho que habla de la catadura represiva del gobierno cubano. La revista Temas, que se presenta presuntamente como un espacio para el debate plural, organizó una discusión sobre el uso de Internet, pero justamente se les impidió la entrada a los contestatarios. Con disfraz y peluca Yoani logró ingresar al salón y pudo denunciar la censura gubernamental, producto de una intolerancia a la crítica pública.</p>
<p style="text-align: justify;">En marzo recogíamos este testimonio de Yoani, en una entrevista con el suplemento Siete Dìas de El Nacional, en Caracas. Ante la pregunta sobre si Cuba, su país, estaba igual que hace 20 años en materia de libertades, la bloguera respondió: “No lo creo. A mi me gusta utilizar la metáfora del muro. El muro se ha corrido, ya no está en el lugar de antes. No ha cambiado de lugar por la voluntad de quienes nos gobiernan, ellos no han corrido el muro para darnos espacio. Lo hemos empujado nosotros. Lo veo por ejemplo en lo que hace la banda de rock punk Porno para Ricardo, u otros blogueros que ponen su nombre y apellido y su carnet de identidad y eso era impensable hace 20 años. ¿Qué quiere decir eso? Que todos los que se han sacrificado antes han logrado abrir espacios para nosotros”.</p>
<p style="text-align: justify;">Este cambio con implicaciones políticas y simbólicas está relacionado estrechamente con la irrupción de las nuevas tecnologías de comunicación, y en especial con el rol de Internet. Hace escasos años la posibilidad de que una cubana escribiera sobre cómo son sus días en la isla, habría tenido un impacto menor y muchas más dificultades para darse a conocer. Hoy lo que Yoani escribe puede ser leído en el mundo entero (8 millones de visitas al mes), aunque paradójicamente el acceso a Internet sigue bastante restringido dentro de Cuba y controlado por el Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente el muro se ha corrido, y tal vez por esa razón la última frontera de la censura está justamente en el campo de las nuevas tecnologías, en el que se libra una batalla por las libertades; es un campo en el cual gobiernos como el de Cuba (restringiendo el número de usuarios) o el de China (restringiendo el contenido de las páginas de Internet) han perdido el control absoluto de otrora.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CADAL (<a href="http://www.cadal.org" target="_blank">www.cadal.org</a>)</p>
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		<title>¿Yoani Ciudadana?</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Álvarez Echavarría</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

		<category><![CDATA[La mas famosa en el centro del debate]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temcen1111.jpg" width="169" height="130" alt="" title="La mas famosa en el centro del debate" /><br/>En estos días hemos sido testigos virtuales del vituperio a los derechos de movimiento de Yoani Sánchez (no necesita presentación). Las autoridades cubanas le negaron una vez más “la tarjeta blanca” (permiso para viajar al extranjero), esta vez con el propósito de recoger el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, en Nueva [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temcen1111.jpg" width="169" height="130" alt="" title="La mas famosa en el centro del debate" /><br/><p style="text-align: justify;">En estos días hemos sido testigos virtuales del vituperio a los derechos de movimiento de Yoani Sánchez (no necesita presentación). Las autoridades cubanas le negaron una vez más “la tarjeta blanca” (permiso para viajar al extranjero), esta vez con el propósito de recoger el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, en Nueva York.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha llovido sobre lo mojado. El video en el que le informan de la negativa de su permiso, es un arriesgado ejercicio de defensa de sus derechos que merece toda nuestra admiración; una vez más demuestra Yoani su coraje. Por otra parte, se ponen en evidencia los oscuros mecanismos de la burocracia del régimen cubano y la impotencia del ciudadano ante ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante tales hechos, cabe preguntarse: ¿Cuáles son los derechos ciudadanos de los cubanos?</p>
<p style="text-align: justify;">La ciudadanía es un status que le confiere al individuo un grupo de derechos universales, asegurados por el Estado, quien los garantiza a todos los individuos por igual, como manera de entender la igualdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los estados democráticos modernos transfieren mediante impuestos una parte de los beneficios de los sectores más pudientes para la mejora de los grupos sociales más desfavorecidos. En la práctica los deberes y derechos del ciudadano están íntimamente asociados. Más recientemente se proclama a todos los niveles la indivisibilidad de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales.</p>
<p style="text-align: justify;">La Constitución de Cuba adolece de múltiples omisiones y, por otra parte, establece derechos que luego se ven limitados por otros artículos.</p>
<p style="text-align: justify;">El artículo 55 reza: “El Estado, que reconoce, respeta y garantiza la libertad de conciencia y religión, reconoce, respeta y garantiza a la vez la libertad de cada ciudadano a cambiar de creencias religiosas…”</p>
<p style="text-align: justify;">Luego en el artículo 62, limita esas las libertades estableciendo que ninguna de ellas puede ser ejercida contra la existencia y fines del Estado socialista. Aquí entra a jugar la interpretación del funcionario de turno sobre qué y quién pone en peligro la existencia o fines del Estado socialista.</p>
<p style="text-align: justify;">Este último artículo, brindó el marco jurídico para la ley que posibilitó acusar de enemigos de la patria al grupo de periodistas independientes que hoy cumplen largas condenas de prisión sólo por hacer pública información no confidencial, ni secreto, de estado que resultaba incómoda al régimen.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos ante un estado ideológico y excluyente, en el que una parte de los ciudadanos, por su modo de pensar, son considerados y tratados como ciudadanos de tercera categoría. Digo de tercera categoría, porque de segunda con casi todos y de primera una muy selecta minoría. Los derechos ciudadanos construidos y mediatizados por los contenidos y mecanismos políticos no tienen valor.</p>
<p style="text-align: justify;">El Estado no considera oportuno que la ciudadana Yoani Sánchez viaje al extranjero y no es necesario siquiera darle una explicación. La omnipotente y oscura maquinaria estatal se interpone en su camino y trunca el legítimo derecho de una ciudadana a viajar fuera de las fronteras del paraíso socialista.</p>
<p style="text-align: justify;">Es tal el “valor” de residir en Cuba que, además de que requerir un permiso especial para salir del país, los nacionales que son autorizados a viajar al extranjero, a título particular, deben pagar un impuesto mensual durante su estancia fuera del país, para no perder el derecho a regresar.</p>
<p style="text-align: justify;">El estado totalitario cubano ha establecido regulaciones y disposiciones que tratan de encubrir las arbitrariedades y limitaciones que el sistema pone de manifiesto cada día y hacen de los derechos ciudadanos meros enunciados teóricos.</p>
<p style="text-align: justify;">Me viene a la mente una anécdota en que un conocido amigo de Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, a raíz de las elecciones en que los sandinistas pedieron el poder, le comentó que, en caso de perder las elecciones, podría irse a Cuba.</p>
<p style="text-align: justify;">Ortega le respondió: - Tú sabes que yo no podría vivir en Cuba.</p>
<p style="text-align: justify;">FUENTE: CUBANET (<a href="http://www.cubanet.org" target="_blank">www.cubanet.org</a>)</p>
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		<title>Análisis de un artículo de Cubaencuentro</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Hernandez Fonseca</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Controversia]]></category>

		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temizq1111.jpg" width="118" height="88" alt="" title="Controversia" /><br/>Está ON-LINE en el ‘site’ de Internet de la conocida revista de asuntos cubanos “Encuentro en la Red”, un artículo de Antonio José Ponte, desde España, que sólo se explica como un intento de defender la actitud y propósitos de un “comisario” de la cultura cubana, director de la revista oficialista “Temas”, publicada por la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temizq1111.jpg" width="118" height="88" alt="" title="Controversia" /><br/><p style="text-align: justify;">Está ON-LINE en el ‘site’ de Internet de la conocida revista de asuntos cubanos “Encuentro en la Red”, un artículo de Antonio José Ponte, desde España, que sólo se explica como un intento de defender la actitud y propósitos de un “comisario” de la cultura cubana, director de la revista oficialista “Temas”, publicada por la dictadura en Cuba, Rafael Hernández. Sabido es que el citado comisario, de visita en Miami convidado por la FIU, hubo de proferir una conferencia en la que descalificó a la bloguera Yoani Sánchez como promotora del “ciberchancleteo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Que un comisario con aires de intelectual de izquierdas, comprometido con la política cubana y su mecanismo represivo, venga al exilio a descalificar a la notable y reconocida intelectual cubana, pudiera comprenderse parcialmente a partir de la oportunidad que damos al enemigo para venir al exilio a hacer quinta columna como si fuera ciencia indiscutible. Sin embargo, más que en lo dicho por Hernández, quiero concentrarme en el inexplicable artículo de Ponte.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que me gustaría destacar es que si Hernández es el descalificador originario, no necesita el exilio cubano de otra voz que edulcore en dosis paletables lo expresado contra Yoani por un enviado por la policía política, precisamente para desprestigiarla. ¿Es lógica la defensa de lo expresado por Hernández, un castrista consumado que viene a nuestra casa a denostar a nuestra más brillante intelectual diciendo, con otras palabras, que no lo es?</p>
<p style="text-align: justify;">Hay bastante de discriminatorio en el artículo bajo análisis, al suponer que la intelectualidad es patrimonio de la izquierda fidelista, en la cual -desde luego- Yoani Sánchez no tiene cabida más que para “chacletear”. El autor del artículo se coloca en similar pedestal intelectual que el calumniador Hernández, repitiendo inexplicablemente -y fuera de contexto- la palabra “estética”, para referirse por ejemplo a “lo político entendido estéticamente” (¿!) y otras barrabasadas de quien imagina engañar con palabras que en realidad tienen otro significado, de lo que puedo dar fe por ser profesor de estética en varias universidades brasileñas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para defender a Hernández y colocarlo en el campo de los imparciales, (siendo en realidad un provocador) el autor del artículo sostiene que “no restó legitimación a opiniones contrarias a las suyas”; (¿no restó legitimación diciendo que los artículos de Yoani Sánchez -Premio Ortega y Gasset- son ciberchancleteo?). Expresando adicionalmente que Hernández dijo que “el Granma era aburrido” (valga la redundancia). Lo que realmente hizo en el exilio fue cumplir la misión de provocar a una diáspora exhausta por medio siglo de destierro cruel y de campañas denigradoras (Mafia de Miami) denostando ahora a una intelectual cubana galardonada de norte a sur y de este a oeste, ante la cual Hernández no es más que un pigmeo moral, aprendiz de policía político represivo con ropaje intelectual. ¿Cuál es el objetivo al defenderlo?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo es posible que el autor del artículo gaste su tiempo en defender un hombre que, no solamente ha cumplido la misión de desprestigiar a Yoani Sánchez sino que además, desde su revista y su alta posición jerárquica en la isla, ha defendido ardientemente que, las discusiones “de pelota” que se efectúan en toda Cuba, son clara señal de una “rica y fructífera vida de su sociedad civil”? ¿Habrase visto semejante idiotez? ¿Es este señor realmente un intelectual?</p>
<p style="text-align: justify;">Adicionalmente, Hernández repitió varias veces en su conferencia de Miami que la revista que él dirige en Cuba promueve debates “con entrada libre”. Una mentira de piernas cortas, que pocos días después fue desmentida precisamente por Yoani, cuando tuvo que usar un disfraz para poder acceder a un debate promovido por la revista de Hernández que discutía la globosfera, y al cual no les fue permitida la entrada a ninguno de los blogueros opositores.</p>
<p style="text-align: justify;">Si esta mentira de Hernández ha sido probada y además no es difícil demostrar que lo dicho sobre Yoani no pasa de desinformación, ¿a qué viene la defensa que el artículo bajo análisis pretende hacer de su persona? ¿Es que el exilio necesita de ‘intelectuales’ como Hernández, que disfrutan del capitalismo que tanto critican, mientras denigran a nuestros mejores hombres y mujeres, que se sacrifican dentro de la isla para darnos a todos una Cuba mejor?</p>
<p style="text-align: justify;">¿A qué viene, por ejemplo, la afirmación que se hace en el artículo de que “los criterios de “ciberchancleteo” fueron enunciados por Hernández más por los comentarios que se escriben sobre los artículos de Yoani, que sobre la esencia de lo escrito por ella? ¿Por qué entonces Hernández no hizo la aclaración y es necesario un artículo desde España para decirlo?</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, el exilio no es para “formar” el carácter de un comisario cultural, como sugiere ingenuamente el articulista. Hombres de la catadura moral de Hernández ‘no lo queremos, no los necesitamos’, por ser personas que se han asociado a lo peor de la política cubana, tomando partido por un grupo de poder que acabó con la República democrática destruyendo todas sus instituciones y que en algún momento lo que debería, junto a sus líderes verdugos, es responder por las atrocidades y desmanes que ha defendido, sin una pizca de arrepentimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Intelectuales como Yoani Sánchez son los que la patria necesita. No asociados a un grupo político, o a una tendencia partidaria, como sí lo está Hernández, sino a valores pisoteados por la ideología clasista y discriminatoria que dictatorialmente se ha impuesto por la fuerza en Cuba. Por eso, defender de manera taimada el discurso divisionista y parcial de Hernández, no es el mejor camino para conformar un exilio más equilibrado, tolerante y condescendiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Este artículo puede leerse, entre otros del mismo autor, en <a href="http://www.cubalibredigital.com" target="_blank">http://www.cubalibredigital.com</a></em></p>
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		<title>Blogs y debate excluyente</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio José Ponte</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Controversia]]></category>

		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temizq1111.jpg" width="118" height="88" alt="" title="Controversia" /><br/>Censuras y ataques personales hacen retroceder el debate público.
Al final de una conferencia celebrada recientemente en la Florida International University (FIU), Rafael Hernández, director de la revista habanera Temas, fue consultado acerca del blog Generación Y de Yoani Sánchez y prefirió entrar en generalizaciones. A juicio suyo, las páginas digitales de asuntos cubanos no generaban [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temizq1111.jpg" width="118" height="88" alt="" title="Controversia" /><br/><p style="text-align: justify; ">Censuras y ataques personales hacen retroceder el debate público.</p>
<p style="text-align: justify; ">Al final de una conferencia celebrada recientemente en la Florida International University (FIU), Rafael Hernández, director de la revista habanera Temas, fue consultado acerca del blog <em>Generación Y</em> de Yoani Sánchez y <a href="http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/noticias/analista-parte-de-la-discusion-sobre-cuba-en-internet-es-cyberchancleteo-218765" target="_blank">prefirió entrar en generalizaciones</a>. A juicio suyo, las páginas digitales de asuntos cubanos no generaban el debate adecuado. &#8220;Por definición, no es un debate analítico, desafortunadamente tiene más de catarsis que de debate&#8221;, lamentó.</p>
<p style="text-align: justify; ">No negó que pudiese existir discusión más o menos seria en algún sitio, aunque su resumen fue desalentador: Internet y solar se juntaban, todo era ciberchancleteo. Debido al ruido ambiental, ningún asunto alcanzaba a tratarse cabalmente. No había oportunidad para escuchar al otro desde que era acallado con insultos. Las peores maneras impedían la discusión y, cuando no eran éstas, conseguían impedirla los empecinamientos personalistas y el recuento de traumas.</p>
<p style="text-align: justify; ">Las expectativas de Rafael Hernández acerca de un debate cubano, defraudadas por la mayoría de los espacios digitales, se cifraban en algunas publicaciones de la Isla. No en el diario <em>Granma</em>, al cual calificó de aburrido, sino en otros medios de prensa, televisión y radio. Y muy especialmente en la revista dirigida por él, que cada mes celebra una mesa redonda en donde los expertos responden a preguntas del público.</p>
<p style="text-align: justify; ">En ningún momento Hernández restó legitimación a opiniones contrarias a las suyas. Su disgusto ante tantas páginas digitales pareció venir, no de lo sostenido por dichas páginas, sino del jaleo que las constituye y de las intromisiones biográficas. Se trataba, ante todo, de falta de urbanidad. Por otra parte, su reparo al órgano oficial del Partido Comunista, inaudito hasta hace poco en cualquier intelectual oficialista, se redujo a pura cuestión estética. <em>Granma</em> aburría lo mismo que una abuela, y era necesario dedicarle la misma condescendencia que a una anciana empeñada en repetir sus historias.</p>
<p style="text-align: justify; "><strong>Estetización de lo político</strong></p>
<p style="text-align: justify; ">Si acaso Rafael Hernández representa las últimas tendencias del pensamiento oficial cubano, puede deducirse que la sempiterna lucha ideológica se comporta en la actualidad como crítica de las formas. Un pensamiento de esta clase encuentra objetable, no lo que se dice, sino las formas que lo dicho adopta. Lo político pasa a ser entendido estéticamente, y no es de extrañar que la existencia del debate público dependa entonces de un protocolo, de una buena etiqueta instaurada. Así como tampoco resulta extraña la hipótesis que el añadido de ciertas amenidades logre hacer legible al diario <em>Granma</em>.</p>
<p style="text-align: justify; ">Utilizando razones de un galerista de pintura o un editor de poesía, bajo apariencia de haber dejado atrás los resabios de la política, pueden seguir ejecutándose las exclusiones de siempre. Con más licencia aún, ya que lo político insiste en su capacidad de inclusión mientras que lo estético se nutre de exclusiones. Así que, entendida estéticamente la política, aquello que debería ser discusión de todos se reduce a juicio de unos pocos. De unos pocos comisarios-estetas.</p>
<p style="text-align: justify; ">Hace unos años, a propósito de la existencia de sociedad civil en Cuba, Rafael Hernández aventuró que algo de ella podría encontrarse en los foros espontáneos que discuten sobre béisbol. La hipótesis de que la Esquina Caliente podría servir de modelo para el debate público centró una de las mesas redondas de la revista Temas y, si no recuerdo mal, aparece también en su libro <em>Mirar a Cuba. Ensayo sobre cultura y sociedad civil</em> (Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1999).</p>
<p style="text-align: justify; ">Con tal de no exigir espacios de discusión a las autoridades políticas, con tal de no perder un puesto y sus ventajas, el intelectual cubano se complacía en suponer una polémica de mayor calibre en aquella controversia sobre alineaciones, promedios de bateo y carreras anotadas. De este modo lograba imponer la creencia de que en Cuba existía no menos sociedad civil que en el resto de los países, aunque tuviese que adoptar curiosas formas vernáculas. Tal ocurrencia servía, además, para deslegitimar cualquier intento político de veras, pues ningún movimiento opositor iba a competir en visibilidad con el debate callejero sobre béisbol.</p>
<p style="text-align: justify; "><strong>Escamoteo de la disensión</strong></p>
<p style="text-align: justify; ">Un escamoteo de la disensión no muy distinto se hizo evidente el pasado 29 de noviembre en la mesa redonda convocada en La Habana por <em>Temas</em> bajo el título &#8220;Internet en la cultura&#8221;. En su conferencia miamense de unos días antes, Rafael Hernández había dejado claro que la entrada a tales eventos era libre. El espacio, auspiciado por la revista y por el Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC), no era acotado policialmente de ningún modo, y los especialistas intercambiaban dentro de él con el público interesado.</p>
<p style="text-align: justify; ">La verdad, sin embargo, resultó ser distinta. O quizás lo escuchado en Miami fue una verdad de exportación, reservada para académicos norteamericanos. Porque en la filmación aportada por Yoani Sánchez en su blog puede verse cómo fue prohibida la entrada a varios blogueros. Como si el tema en discusión no les incumbiera. Como si el aséptico espacio de discusión necesitara ser preservado del ciberchancleteo.</p>
<p style="text-align: justify; ">En esa misma filmación, Yoani Sánchez parece haber burlado la vigilancia y, ya adentro, toma la palabra para denunciar la prohibición que pesa en Cuba sobre tantas páginas digitales. Lo mismo que en las imágenes de su visita a hoteles donde le niegan el acceso a Internet y en las de la oficina de Inmigración donde le notifican la prohibición de viaje, queda en estas imágenes testimonio de cómo actúan en Cuba la represión y la censura política.</p>
<p style="text-align: justify; ">Tal vez no le falte razón a Rafael Hernández cuando habla de una vulgaridad que entorpece el debate. (Lo vulgar del blog <em>Generación Y</em> no reside, hasta donde conozco, en las entradas de su autora, sino en los comentarios dejados allí por anónimos y seudónimos. Tal vez lleve razón él al considerar que la catarsis impide la comprensión entre unos y otros. Pero me pregunto por qué no dedica al ruido de unas publicaciones digitales algo de aquella empatía que destinara a la vocinglería sobre pelota. Calculo que, en caso de hacerlo, descubriría impetuosidades no muy distintas entre la Esquina Caliente y dichas publicaciones. Y creo que estas últimas, por ocuparse abiertamente de política, le valdrían mejor como ejemplo de sociedad civil o amago de ella.</p>
<p style="text-align: justify; ">Pero, alcance o no Hernández tal empatía, después de sus palabras en la conferencia de FIU tendría que garantizar que el espacio de discusión de su revista no fuese clausurado a nadie. Le correspondería demostrar que <em>Temas</em> es algo más que una vitrina al extranjero. Y, si de veras piensa que la incivilidad dificulta el debate, nada mejor que inducir a las responsabilidades del diálogo, hasta convertirlos en interlocutores, a Yoani Sánchez y al resto de los blogueros dejados fuera.</p>
<p style="text-align: justify; "><strong>Responsabilidad del diálogo</strong></p>
<p style="text-align: justify; ">No hace mucho, debido a restricciones del anterior gobierno estadounidense, Rafael Hernández debió sufrir al menos una negativa de visado. Por fortuna, actualmente es profesor invitado en la Universidad de Texas en Austin. Ha podido presentarse, afortunadamente, en el Centro de Investigaciones Cubanas de FIU.</p>
<p style="text-align: justify; ">No es por cortesía o buenas maneras que me congratulan esas viabilidades, sino porque considero que su exposición a ambientes y públicos menos controlados que los habaneros lo obligarán a refinar sus puntos de vista. Y, si hace unos años llenaba el vacío de su discurso con aquella ocurrencia de la Esquina Caliente, la discusión actual habrá de exigirle más esfuerzo intelectual.</p>
<p style="text-align: justify; ">Es de esperar que el paso por universidades extranjeras sutilice sus reflexiones y añada algo de riesgo a su pensamiento. (Ya hay cierto riesgo en reconocerse, como lo hizo él, aburrido lector de <em>Granma</em>. Y en declarar que no sólo Fidel Castro obstaculiza el diálogo).</p>
<p style="text-align: justify; ">Tal vez las facilidades tecnológicas que propician o propiciarían el debate público en páginas digitales resulten todavía demasiado novedosas como para que hayamos aprendido a conducirnos bien dentro de ellas. No veo, sin embargo, problema alguno en que constituyan espacio para la catarsis. Dado lo inevitable de ésta, la cuestión estriba en acceder a lo general a partir de detalles. Y se trata de un aprendizaje que debemos hacer entre todos.</p>
<p style="text-align: justify; ">Cuando debatimos, aprendemos al mismo tiempo a debatir. Pueden ser diversos los temas en litigio, pero uno de ellos, implícito siempre, es la naturaleza del debate. Una buena discusión versa también sobre ella misma. Y el diálogo, mientras se hace, construye leyes, sus leyes. Es necesario entonces propiciarlo, no sólo con el aporte de cada quien, sino mediante dignos interlocutores.</p>
<p style="text-align: justify; ">Somos, pues, responsables de encontrar con quiénes discutir. Somos responsables de dignificar a quienes hablamos. Y al desechar de plano a alguien, al cerrarle la puerta y no dejarle abrir la boca, al recurrir en política a esteticismos excluyentes, obramos en contra de la aparición de un debate público verdadero. Ayudamos a demorar aún más su llegada.</p>
<p style="text-align: justify; ">FUENTE: CUBA ENCUENTRO (<a href="http://www.cubaencuentro.com" target="_blank">www.cubaencuentro.com</a>)</p>
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		<title>Yoani, otra de las hijas que nadie quiere</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ángel Santiesteban</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

		<category><![CDATA[La mas famosa en el centro del debate]]></category>

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		<description><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temcen1111.jpg" width="169" height="130" alt="" title="La mas famosa en el centro del debate" /><br/>DE YOANI SÁNCHEZ ESCUCHÉ HABLAR Cuando una extranjera me preguntó por ella. Levanté los hombros, no tenía idea qué era un blog y quiénes lo escribían. La visitante explicó la importancia de sus post, que describían la realidad cubana. Luego, en un viaje al extranjero, busqué su Generación Y, leí con placer y orgullo.
Al regreso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<img src="http://www.opinacuba.com/wp-content/uploads/2009/11/temcen1111.jpg" width="169" height="130" alt="" title="La mas famosa en el centro del debate" /><br/><p style="text-align: justify; ">DE YOANI SÁNCHEZ ESCUCHÉ HABLAR Cuando una extranjera me preguntó por ella. Levanté los hombros, no tenía idea qué era un blog y quiénes lo escribían. La visitante explicó la importancia de sus post, que describían la realidad cubana. Luego, en un viaje al extranjero, busqué su <em><a href="http://www.desdecuba.com/generaciony/" target="_blank">Generación Y</a></em>, leí con placer y orgullo.</p>
<p style="text-align: justify; ">Al regreso una amiga común nos presentó. Creo que nació una amistad, y luego, conocí a Reinaldo Escobar, y su blog: <a href="http://www.desdecuba.com/reinaldoescobar/" target="_blank"><em>Desde aquí</em></a>, me resultaba osada, interesante y simpática la respuesta que le diera al Presidente Fidel Castro por comentar despectivamente sobre Yoani, y él como marido (al estilo cubano), tenía la obligación de salir en su defensa.</p>
<p style="text-align: justify; "><a href="http://www.cubaencuentro.com/es/cuba/noticias/amenazado-y-golpeado-el-escritor-angel-santiesteban-179436" target="_blank">Cuando ocurrió la fractura en mi brazo</a>, ellos fueron de los primeros solidarizados que acudieron a mi casa. Conversamos y coincidimos que el desagradable incidente se les había ido de la mano a los “enviados”. Yoani y Reinaldo me brindaron su incondicional apoyo y pidieron que sus nombres estuvieran en la carta que el escritor Amir Valle convocó en protesta por la golpiza.</p>
<p style="text-align: justify; ">El trabajo de Yoani ha sido incesante. Se ha convertido en el paradigma de los nuevos blogueros, no por su fama y los premios, sino por su tenacidad, su entrega total a despertar conciencia real del día a día de los que habitan esta Isla. El reconocimiento internacional llegó con el premio <strong><em>Ortega y Gasset</em></strong>, de periodismo digital, que otorga el diario español El País. También ha recibido los premios <strong><em>Bitácoras, BOBS</em></strong>. La revista Time la nombra en 2008, dentro de las “<strong><em>Cien personalidades más influyentes del mundo</em></strong>”. El premio <strong><em>Camino de Libertad</em></strong>, México, le otorga el tercer lugar por su ensayo “<strong><em>La libertad como forma de pago</em></strong>”. La Universidad de Columbia, en su concurso <strong><em>María Moors Cabot</em></strong>, le otorga <strong><em>Mención Especial</em></strong>; y recientemente, la <em>Fundación Panamericana para el Desarrollo</em>, le concedió el premio <strong><em>Héroes del Hemisferio</em></strong>.</p>
<p style="text-align: justify; ">Me sobrecoge pensar cómo el arma de la palabra llega a ser tan temida por el sistema político que impera en Cuba. Esa combinación de verdad y talento es más mortífera que una bomba de coctel Molotov. Una mujer menuda, con su ingenio, inteligencia y valentía, pone en jaque a la mal llamada “Revolución”, que por cincuenta años ha sido la maquinaría perfecta para disminuir la capacidad de las personas cuando son contrarias a su ideología, o sus beneficios.</p>
<p style="text-align: justify; ">Cada vez que le nieguen la salida del país a Yoani Sánchez, es prueba de que vivimos en un sistema indefendible, violador de los derechos legítimos del ser humano. En cada ocasión que desaprueban su salida, los que dirigen el país, se echan encima un balde de excreta. Mientras, Yoani Sánchez (<em>otra de las hijas que nadie quiere</em>), se crece ante cada dificultad, se ríe, soporta, sufre y disfruta, su incesante labor de comunicadora.</p>
<p style="text-align: justify; ">Cuando tenía terminado este post, me llamó una amiga para avisarme que Yoani Sánchez y Orlando Luis Pardo, en plena calle, fueron amenazados y golpeados hasta introducirlos dentro de un auto negro de fabricación China. Después los tiraron en algún punto de La Habana.</p>
<p style="text-align: justify; ">Mi amiga pedía que abandonara la casa y me ocultara en alguna parte de la ciudad que no pudiera ser encontrado. Se temía por una represalia contra los blogueros. Apenas tomé mi cámara fotográfica y la memoria flash donde guardo lo más preciado: mi literatura y el trabajo del blog. Salí a la calle sin rumbo fijo. Cuando me había alejado, busqué un teléfono, necesité llamar a Yoani. Una señora me dijo que estaba para el hospital.</p>
<p style="text-align: justify; ">Por favor, dígale que Ángel Santiesteban está con ella.</p>
<p style="text-align: justify; ">FUENTE: CUBA ENCUENTRO (<a href="http://loshijosquenadiequiso.blogspot.com/">http://loshijosquenadiequiso.blogspot.com/</a>)</p>
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		<title>Un engendro del sistema</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 15:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martha Beatriz Roque</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[La Opinión al Día]]></category>

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		<description><![CDATA[<br/>De vez en cuando, el gobierno cubano sale con una solución mágica para los problemas, a eso tiene acostumbrado al pueblo. Recientemente, en la sesión de la Asamblea del Poder Popular correspondiente al primer semestre del año, se aprobó la constitución de la Contraloría General de la República, que según algunos dirigentes entrevistados por la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<br/><p style="text-align: justify;">De vez en cuando, el gobierno cubano sale con una solución mágica para los problemas, a eso tiene acostumbrado al pueblo. Recientemente, en la sesión de la Asamblea del Poder Popular correspondiente al primer semestre del año, se aprobó la constitución de la Contraloría General de la República, que según algunos dirigentes entrevistados por la televisión, la diferencia del Ministerio de Auditoría, el hecho de que asume cuatro grandes direcciones: Auditoría, Supervisión, Control y Prevención.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro aspecto que la hace distinta es que podrá ejercer sus funciones en las embajadas de Cuba en el exterior y otras dependencias que se encuentren fuera del territorio nacional. Sin embargo la cartera de la Contraloría la asume la actual Ministra de Auditoría.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo esto es una finta, para que se piense que se está combatiendo la corrupción. Pero, después de 50 años, muy pocos creen, aunque es iluso imaginar que no haya quien todavía tenga fe -a pesar de toda la desilusión que se ha vivido- de lo que se suponía fuera un proyecto humanista y para el bienestar del pueblo. Sin embargo la realidad ha demostrado que sólo los que dirigen son los beneficiados, lo que ha creado dos nuevas clases sociales: los dirigentes y el pueblo, quizás los filósofos estudien este fenómeno más adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién podría hacer la lista de los que “han dejado sus cabezas” a lo largo de estos 50 años, en diferentes cargos de dirección, como: Ministros, Vice Ministros, Directores, etc., y hasta Vice-Presidentes del Consejo de Estado y de Ministros? Pero hasta ahí llega, los hermanos Castro han sido intocables, hayan hecho cualesquiera barbaridades, todas en nombre del pueblo de Cuba.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras un servidor del sistema no se haya salido de la línea, le han admitido vivir cómodamente, despilfarrar recursos, hacer regalos del patrimonio estatal, etc.; pero cuando pierden el rumbo de la obediencia ¡Oh! ¡Horror! No practican la austeridad revolucionaria y como Luis Orlando Domínguez (Landy) o Diocles Torralbas, -por poner sólo dos ejemplos- se les acusa de tener varias casas, hacer juergas con mujeres en el extranjero, y cualquier etcétera. Todo esto sucede ¡de pronto!… Se entera la alta dirección del país, que nada sabía e inmediatamente son defenestrados. Increíblemente, todavía hay personas de la tercera edad que dicen: “Al Comandante en Jefe lo tienen engañado”.</p>
<p style="text-align: justify;">Es el propio sistema el que engendra la descomposición de todo lo que toca, y sólo así se mantiene en el poder, porque son precisamente ésos, los corruptos, los que con su inmoralidad (la doble moral no existe, hay una sola, si no se toma su camino, entonces se es inmoral) apoyan la irregularidad con que se cohabita en el país, aunque exista una Constitución y una legalidad inventadas para darle legitimidad al sistema, se vive al margen de ellas. Lo más brillante que ha logrado Fidel Castro, es que el mundo sepa que viola sus propias leyes, y lo acepte.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo basta mirar con el nivel que viven algunas personas, por ejemplo los inspectores, esos que se encargan de que se cumpla lo dispuesto. Cada establecimiento que tienen bajo su custodia, les paga una mesada, igual que los italianos de Estados Unidos de América le pagaban a Don Vito Corleone, el “Padrino”, en la famosa película de la obra de Mario Puzo, llevada al cine por el director Francis Ford Coppola.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es que el salario de una dependienta de tienda, de un cajero de CADECA (Casas de Cambio), de un custodio o de un simple maletero de hotel, les permite tener en sus casas el nivel de vida del que ostentan? El gobierno sabe perfectamente que no, pero se hace de la “vista gorda”, porque son estas personas las que utiliza para movilizar a la Plaza de la Revolución, en las Brigadas de Respuesta Rápida, y cada vez que quiere decir que el pueblo lo apoya.</p>
<p style="text-align: justify;">Precisamente es la necesidad la que hace robar e inventar, a todos aquellos que se dejan manipular por el sistema, porque las personas honestas, no roban, ni venden su ideología para poder obtener una posición cómoda, donde corromperse.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo este juego lo maneja muy bien desde arriba, la alta dirección del país. Es por eso que toma medidas que a algunos les parecen descabelladas, pero que perfeccionan el oportunismo y la zancadilla –quítate tu para ponerme yo- que tanto se practica. Hay quienes se preguntan ¿cómo es posible que los teléfonos se repartan por barrios a criterios del CDR (Comité de Defensa de la Revolución)? ¿A quién se le ocurrió llevar a una asamblea en los centros de trabajo el derecho a comprar un televisor? Todos saben que ambas situaciones, que son solo ejemplos de lo que sucede, traen como consecuencias rencillas entre vecinos y trabajadores, pero esa es la semilla que hay que sembrar para recoger el fruto, todos tratarán de esforzarse, para en un futuro poder ser beneficiados.</p>
<p style="text-align: justify;">La Contraloría General de la República de Cuba, llega en un momento en que se hace necesaria para la imagen que quiere proyectar el país, como siempre con el oportunismo que ha caracterizado al sistema, pero sin objetivos de solucionar lo que les es imprescindible para sostenerse: la corrupción que engendra.</p>
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