¡Qué penoso resulta que el gobierno cubano utilice los recursos económicos urgentemente imprescindibles para aliviar la asfixiante y deplorable situación del sufrido pueblo de la isla, en financiar a personas que tanto aquí en la Argentina como en cualquier lugar del mundo, se dedican a repetir las calumnias fabricadas por la poderosa Maquinaria Difamatoria del régimen contra los cubanos que aún expuestos a todos los peligros, nos atrevemos a criticar al tenebroso sistema implantado en mi Patria desde hace medio siglo!
A continuación, algunas respuestas necesarias dirigidas a los voceros internacionales a sueldo del gobierno cubano:
-Haciendo uso de mi inalienable derecho a la libertad de expresión, yo critico los conceptos y las actuaciones del régimen que en mi criterio afectan a mi país. Jamás he dirigido ofensas de índole personal ni familiar, ni siquiera contra los señores que torturaron durante más de quince años a mi familia y que además han devastado a mi Patria. Considero que los vulgares insultos personales y familiares de corte marginal, tan utilizados por los opresores de mi nación, son propios de aquellos que carecen de argumentos verdaderos para debatir sus opiniones en el plano de las ideas y de la decencia.
-Jamás he dañado ni con palabras ni con hechos a individuos de otras nacionalidades que se dedican a repetir las irracionales calumnias dictadas por el gobierno cubano. Ni conozco a esas personas ni ellas me conocen a mí. Obviamente se dedican a desarrollar, bastante torpemente por cierto, un pésimo y fácilmente descalificable libreto confeccionado por los opresores de Cuba.
-Cuando haciendo uso de mi indiscutible derecho a la libertad de expresión, expongo desde Cuba o desde cualquier lugar del mundo las terribles calamidades que padece mi Patria, lo hago basada en realidades que he vivido, evidentes, irrefutables, también planteadas por personalidades autorizadas como el Sr. Cardenal Jaime Ortega, y fácilmente comprobables con sólo una breve y bien intencionada visita al corazón sufriente de mi torturada isla.
-Desde mi llegada a la Argentina he informado por todos los medios posibles, incluido mi blog, que únicamente volveré a ejercer la Medicina para mis compatriotas y en mi propio país, cuando éste no sufra la opresión de un régimen que privilegia a los enfermos extranjeros y discrimina a los cubanos. Esto es fácilmente verificable. Aquí en la Argentina, he sido tan cuidadosa en el cumplimiento de las regulaciones establecidas, que he optado por ni siquiera corresponder a las múltiples y amables invitaciones recibidas para visitar instituciones médicas.
-No tengo que agradecer al gobierno cubano ni mi formación profesional, ni mi formación científica, ni la formación profesional y científica de mi hijo. En primer lugar, porque cuando los gobernantes vitalicios de Cuba llegaron al poder en 1959, yo contaba con una beca completa para estudiar Medicina en España o en Estados Unidos, beca ésta a la que renuncié porque creí en el proceso al que durante 35 años dediqué mi trabajo abnegado y honrado. En segundo lugar, porque al igual que muchos cubanos, yo he sido una explotada de ese régimen que cobró miles de dólares por el trabajo que durante dos años desarrollé como neurocirujana en Argelia, y por la labor de nuestro equipo en el Centro Internacional de Restauración Neurológica.
-Mi hijo efectuó hace muchos años la reválida de sus títulos con brillantes calificaciones, realidad ésta que puede ser verificada en la UBA y en el Colegio de Buenos Aires. Esto le permite a él, ya nacionalizado argentino, desempeñarse legalmente aquí en la Argentina como el profesional médico talentoso, ético, honrado, querido y respetado que es.
-La Restauración Neurológica, rama de las Neurociencias en la que me especialicé, no fue creada ni por mí ni por el gobierno cubano. Este importante campo neurocientífico surgió en países desarrollados gracias al trabajo inteligente y tesonero de brillantes científicos de esas naciones. Mi único modesto aporte fue introducir tempranamente en Cuba los logros de la Restauración Neurológica, contando siempre con la asesoría y la ayuda de sus creadores. Por tanto, el gobierno cubano no tiene ningún derecho a sentirse dueño de tales logros ni a actuar como controlador, gendarme, calumniador y hostigador internacional de los especialistas que decidan aplicar los principios de la Restauración Neurológica. Además, todo profesional calificado está en su absoluto derecho de aplicar en cualquier lugar del mundo estos principios que son patrimonio indiscutible de la Comunidad Científica Internacional.
-Yo procedo, nosotros procedemos, de una familia ancestralmente honrada. Sucede que los ladrones siempre piensan que los demás también lo somos. Sucede que los que venden sus ideas, su pluma y su verbo a una dictadura extranjera, piensan que los demás somos también capaces de vender nuestras conciencias. Ninguna mujer medianamente normal necesita que nadie le pague para reclamar a gritos el respeto de sus derechos familiares. Yo he defendido y seguiré defendiendo los derechos de mi familia. El hecho de que yo actualmente disfrute de mis derechos familiares violados durante más de 15 años, no invalida mi derecho a criticar los abusos de la dictadura que oprime a MI PATRIA, en el lugar y en el momento que estime pertinente. Yo he criticado y seguiré criticando lo que considero que debo criticar a la dictadura implantada EN MI PAÍS, dictadura ésta que por cierto se asoció en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra a la dictadura militar argentina para impedir que esa dictadura que tantos sufrimientos causó al noble pueblo argentino, fuera condenada por esa Comisión. Resulta sospechoso el fervor con que algunos extranjeros desautorizados defienden desde lejos a un régimen totalitario, estalinista y violador consuetudinario de libertades y derechos; y resulta más sospechoso aún que esgriman los mismos argumentos utilizados durante más de 50 años por el régimen para silenciar las voces de los que nos atrevemos a combatirlo pacíficamente.
-En el curso de los más de 15 años que duró la cruzada de mi familia en defensa de nuestros irrenunciables derechos familiares, contamos no sólo con el valiosísimo apoyo del pueblo, el gobierno y la prensa argentina; tuvimos además la extraordinaria ayuda de la Santa Sede, de gobiernos de otros países, de políticos, intelectuales, Premios Nobel del ámbito científico, prestigiosos científicos y personalidades en general de todo el orbe. Obviamente los bien informados dignatarios y las reconocidas y destacadas personas que en general nos brindaron su respaldo, jamás habrían ayudado y defendido a una familia que no mereciera tal ayuda; jamás habrían ayudado a una familia que no fuera dueña de una honradez y de una dignidad incuestionables.
-Las verdades que he expuesto sobre el drama que devasta a mi país son fácilmente comprobables. Si los empleados foráneos del gobierno cubano que ni siquiera me conocen y a los que nunca he ofendido quieren debatir sobre las realidades de Cuba, pues vamos a debatir pero sin insultos personales y en base a argumentos autorizados. Si los empleados extranjeros del gobierno cubano pueden probar sus calumnias, que lo hagan; de lo contrario que tengan el pudor de detener sus injurias pagadas, y de suspender su defensa a un régimen tenebroso que ha llenado de dolor y de luto a mi Patria y que ha destrozado a las familias de mi torturada isla.
FUENTE: PROYECTO CUBA LIBRE



Procesando... 


















Viernes, 7 de Mayo de 2010 a las 9:35 pm
Una vez más, hay que agradecerle al gobierno cubano su inapreciable ayuda para la promoción y venta del libro de la doctora HILDA MOLINA> Luego del violento acto de repudio escenificado en la Feria del Libro de Buenos Aires no cabe la menor duda que las expectativas a todo nivel para obtener la obra han de ser extraordinarias.
No es para menos, sólo un libro cuyo contenido nadie mejor que el gobierno de Cuba conoce, puede provocar semejante desacierto para un régimen que cacarea su condición de progresista. Algo muy fuera de lo común ha de encerrar el texto y el buen lector lo intuye.
Estamos pues ansiosos de abrir esas páginas que nos colman de agudos interrogantes y seguramente de esclarecedoras respuestas que de esta manera traspasan la censura más férrea de la región.
Martes, 4 de Mayo de 2010 a las 9:11 pm
Lo más desconcertante del acto de repudio escenificado contra la doctora H Molina en la Feria del Libro de Buenos Aires se cifra en que a pesar de evidenciar de manera irrefutable uno de los procedimientos más inadmisibles y típico de los gobiernos reaccionarios y oscurantistas a través de la historia, el régimen de La Habana reincide en el mismo sin recato alguno. El desbordamiento escandaloso de una masa de personas comprometidas con la embajada cubana; insultando, imposibilitando un diálogo civilizado, forcejeando con la policía, y en fin impidiendo la libre manifestación de un autor en el acto de presentación de su libro. Sugiere dos posibles explicaciones: Una, han perdido la medida de las consecuencias desafortunadas que ya estén palpándose en los sectores culturales, médicos, mercado del libro, literarios y en especial aquellos llamados de izquierda. Dos, el desprecio tradicional que Fidel Castro ha sostenido por dichos sectores, claramente expresado a los intelectuales cubanos en aquella cita inolvidable de fecha agosto de 1960 TODO DENTRO DE LA REVOLUCION, NADA FUERA DE LA REVOLUCION. Sólo quien menoscabe el derecho a opinar con cabeza propia tan caro a los hombres de pensamiento, es portavoz de una advertencia tal perfectamente atribuible a cualquier ayatola, cancerbero o vigilante oficial del pensamiento ajeno.
Martes, 27 de Abril de 2010 a las 10:33 am
Se nos acusa a los opositores del gobierno cubano de reaccionarios, derecha, etc. Caramba, y acaso estos actos de repudio como el perpetrado contra la doctora H Molina en Buenos Aires recién, no son típicos de la más brutal barbarie. O es que reaccionario y derechista es quien defiende la democracia y libertad, mientras progresista o tercermundista quien patrocina y promueve dichos procedimientos.
Estamos ante un planteamiento doctrinal y definitorio. Lo acontecido en la Feria del Libro es paralelo a la represión ejercida en Cuba contra Las Damas de Blanco, periodistas, disidentes, etc.. El gobierno revolucionario actúa en la isla mediante sus turbas amaestradas, fanáticos y paramilitares, (a veces) vestidos de civil. En el exterior mediante sus diplomáticos y simpatizantes nativos cuya función y mentalidad sólo difiere de aquéllos en formas y apariencias. Sabemos que estas consideraciones no gozan de la aprobación de la mayoría de las grandes cadenas noticiosas internacionales. Gracias a su deliberada parcialidad se puede proceder de forma tan lamentable. No sería igual si dichas trasnacionales denunciaran tales excesos con similar energía, independientemente, de quienes lo protagonizaran. De ahí la importancia de exponerlas con la mayor claridad e invitar una vez más a sus defensores tanto a la reflexión, como al debate de altura.
Martes, 27 de Abril de 2010 a las 10:07 am
Creo que lo sucedido a la doctora H. Molina en la Feria del Libro resulta doloroso e inexplicable en una democracia, como suponemos que sea Argentina bajo el gobierno de la señora Cristina Fernández.
Se trata de la presentación de un libro. No fue esto lo que con toda indignación criticamos a gobiernos como los del general Franco, Videla o Pinochet. Cómo se explica que quienes ahora nos atiborran con su revolucionarismo repudiante de aquellas dictaduras, sean los protagonistas o contempladores pasivos de otras modalidades de la censura. Censura es censura. Tan inadmisible si las ideas silenciadas son de uno u otro color. Si la doctora Molina fuera poco convincente en su obra, bien podrían sus adversarios alegar hechos o testimonios contrabalanceadores de la misma. Pero si es lo contrario sería prueba de honradez moral admitir que los cubanos disidentes tenemos pleno derecho a exponer, discrepar y usar de los espacios correspondientes. Esta postura es fácil de asumir o por lo menos legal en Argentina, o en cualquier país de América, excepto Cuba o tal vez Venezuela. Todavía aparecen apologistas nombrados del gobierno cubano. No dudo de su prestigio ni talento, bien podría cualquiera de ellos asumir un papel alternativo en asunto tan delicado y concerniente a una clase tradicionalmente favorable al marxismo, la revolución, etc..Los intelectuales latinoamericanos.
Lunes, 26 de Abril de 2010 a las 8:17 pm
Resultó esclarecedor el acto de repudio protagonizado por un grupo de jóvenes progresistas, de avanzada, de izquierda argentinos que irrumpieron en la presentación del libro más reciente de la doctora H. Molina en LA FERIA DEL LIBRO la pasada semana. Irrumpieron violentamente, gritando, lanzando insultos, armando un gran escándalo e impidiendo a la disertante exponer sus puntos de vista. Se les pidió calma, un poco de juicio y contestaban añadiendo nuevos retos nada agradables por cierto. Intervino la policía, hubo forcejeos, nuevos desórdenes, expresiones incorrectas y se creó un ambiente impropio de una presentación cultural. La policía recomendó a la doctora Molina que se retirara para evitar peores consecuencias.
Me gustaría escuchar el criterio de tantos lectores al respecto. No importa su posición, es dable comentarlo con un poco de objetividad.
Lunes, 22 de Febrero de 2010 a las 9:45 am
Muchas gracias, todo lo que concierne a la libertad, derechos y libertades de los seres humanos debe ser comentado.
Viernes, 19 de Febrero de 2010 a las 8:29 pm
Estimulo fuertemente a Julio para que prosiga con sus comentarios tan precisos y actuales, en el caso de la doctora Molina como en general. Necesitamos opiniones asi de sólidas y convincentes para cualquier público. Sin importar sus ideas, las verdades son tales y no establecen diferencias.
Martes, 16 de Febrero de 2010 a las 6:39 pm
Sra Molina, hay un viejo proverbio que dice rectificar es de sabios, ud lo hizo y tiene todo el derecho del mundo a ser libre tanto física como espiritualmente, pero los que hemos vivido en aquel sistema sabemos cuanta cólera despierta en el amo cuando alguien le sale del rebaño, dicho de otro modo vivir en Cuba de privilegios es vivir en filo de una navaja, cuando caes te abres y eso fue precisamente lo que a mi modesto modo de ver las cosas a ud le sucedió, lo que no tiene justificación alguna fue lo ocurrido en el congreso de Argentina, ud es inteligente, reflexione, somos una especie que a su vez ha evolucionado, unos primeros, otros después, y no solo en política, la revolución industrial, el motor de combustión interna, la electricidad y la revolución digital son ejemplos de cuanto se han desarrollado culturas o razas dentro de una misma especie, esto no es ajeno a la política, lo que intento explicar es que ese circo vivido por ud nunca hubiese ocurrido en el parlamento noruego, finlandés, sueco, austríaco, inglés, o incluso en el congreso de Estados Unidos, éstas sociedades han evolucionado hasta el punto de entender que la solidez de la democracia no radica en las personas sino en sus instituciones, jamás aparecería un general prometiendo el paraíso o un familiar de un presidente intentado solapar una dinastía disfrazada de democracia -LA FORTALEZA DE UNA DEMOCRACIA RADICA EN INSTITUCIONES SOLIDAS DE LO CONTRARIO NO TIENE CIMIENTOS- le deseo a ud y su familia lo mejor de este mundo, particularmente creo que es una mujer que le han castigado con demasiada alevosía.
Domingo, 14 de Febrero de 2010 a las 6:17 pm
Coincido con Luisina en su apreaciacón de la Dra. Molina. Para mi país Argentina, su llegada era pedida por la mayoría de los argentinos.
Pienso lo que pasa en Venezuela, con el amigo de Castro, y me duele el corazón. La crisis energética es brutal, y es producto de la ineficacia de Chávez.
Le envío a la Dra. Molina un abrazo muy fuerte y bienvenida a mi país.
Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 a las 5:51 pm
La doctora Molina es bienvenida en nuestro país por amplios sectores de la población, aún cuando sectores fanáticos, que no investigan la verdad de lo que sucede en Cuba, la insultaron en el Congreso de Argentina.
No tuvieron coraje para escuchar otra visión diferente de la que tienen ellos respecto a lo que sucede en Cuba. Es lo que hacen siempre, tapar, negar, silenciar, vituperar.
Lamento mucho que la Dra. Molina no ejerza en mi país la medicina, aunque entiendo sus motivos.
Su familia, su madre, su hijo, su nuera, los nietos amados son queridos en nuestro país, y la llegada de la Dra. Molina una alegría grandota para los que amamos la democracia, la justicia y la libertad.
Viernes, 2 de Octubre de 2009 a las 11:08 am
La doctora Molina recalca un punto que considero básico a los efectos de esclarecer tanto su conducta como la situación de la medicina en Cuba. Ella expresa razones, hechos contundentes y defiende un itinerario crucial, casi indispensable para entender mejor lo que sucede en Cuba como en cualquier pais socialista, comunista o chavista. Esto es haber vivido en su seno. De lo contrario es sumamente difícil apreciar estas realidades duras e inexplicables para los neófitos. El que no ha padecido esta experiencia raras veces entiende este lenguaje en toda su profundidad.
Por tanto una vez más insisto en la necesidad de analizar sus declaraciones con la mayor sinceridad posible y cierto afán de comprender a quien como la neurocirujana Molina conoció al monstruo en sus entrañas y rechazó su maldad.
Estos casos no son frecuentes y lo peor no son valorados en su infinita profundidad por una sociedad superficial a la caza de generalidades y casi siempre escuchando los cantos de sirena de Chávez, Castro y Cristina Fernández.
Cuando la doctora Molina recién informó públicamente en importante recinto gubernamental argentino. Un grupo de fanáticos, chiquillos insolentes y agitadores de oficio irrumpieron en el lugar y la increparon, insultaron, pero no le hicieron perder el control. Ella seguía exponiendo entre la algarada de inciviles que la rodeaban furiosos. (Ignoro si la sociedad democrática puede colegir la verdad de Cuba y Venezuela partiendo de ejemplos como éste.) Pero no veo la necesidad de insultar a nadie si lo que dice es falso o calumnioso. Mejor sería exponer en contrario; la verdad debe convencer; pero los castristas acostumbran a proceder brutalmente, amenazar, agredir al que discrepe. Esas son las prácticas empleadas conforme a su ideología totalitaria. Temen al debate. Censuran a quien exprese ideas. Nada prueba mejor el carácter reaccionario de estos pobres diablos. Ellos mejor que nadie muestran la naturaleza intransigente del sistema y su poca consistencia moral.