La idea de conjugar el estudio con el trabajo en los preuniversitarios parecía muy buena sobre el papel. Tenía aires de futuro imperecedero en aquel buró donde la convirtieron en una disposición ministerial. Pero la realidad -tan tozuda como siempre- hizo su propia interpretación de las escuelas en el campo. La “arcilla” que se intentaba formar en el amor al surco, estaba constituida por adolescentes alejados -por primera vez- del control paterno, que se encontraron con condiciones habitacionales y alimentarias muy diferentes a las proyectadas.
Yo, que debí haber sido el “hombre nuevo” y apenas si he podido llegar a ser un “hombre bueno”, me formé en una de esas becas en el municipio habanero de Alquízar. Llegué con catorce años y salí con una infección en la córnea, una deficiencia hepática y la dureza que se adquiere cuando uno ha visto demasiado. Al matricular, me creía aún los cuentos del estudio trabajo; al partir, sabía que muchas de mis colegas habían tenido que intercambiar sexo para obtener buenas calificaciones o mostrar un sobre cumplimiento en la producción agrícola. Las pequeñas planticas de lechuga que desyerbaba cada tarde tenían su contraparte en un albergue donde primaba el matonismo, el irrespeto a la privacidad y la dura ley del más fuerte.
Justamente, una tarde de aquellas, después de tres días sin abastecimiento de agua y con el repetitivo menú de arroz y col, me juré a mi misma que mis hijos nunca irían a un preuniversitario en el campo. Lo hice con ese tremendismo adolescente que -con los años- se va calmando y dejándonos saber la imposibilidad de cumplir ciertas promesas. Así que me acostumbré a la idea de tener que cargar jabas de comida para cuando Teo estuviera en la beca, de escuchar que le robaron los zapatos, que lo amenazaron en la ducha o que uno más grande le quitó la comida. Todas esas imágenes, que había vivido, regresaban cuando pensaba en las escuelas internas.
Por suerte, el experimento parece estar terminando. La improductividad, el contagio de enfermedades, el menoscabo de valores éticos y el bajo nivel académico han hecho sucumbir este método educativo. Después de años de pérdidas económicas, pues los estudiantes consumían más de lo que lograban sacarle a la tierra, nuestras autoridades se han convencido de que el mejor lugar donde está un joven es al lado de sus padres. Sólo que han anunciado el próximo fin de las becas sin la disculpa pública a quienes fuimos conejillos de indias de una experiencia fracasada; a esos a quienes los preuniversitarios en el campo nos llevaron parte de los sueños y de la salud.
FUENTE: GENERACION Y (www.desdecuba.com/generaciony)



Procesando... 


















Viernes, 13 de Agosto de 2010 a las 5:10 pm
Observo con mucha tristeza el proceso que vive el país hermano de México por la guerra que han desatado los carteles de Juárez, Sinaloa, Tijuana, y el Golfo entre otros por el control del trafico de drogas y armas específicamente. Según números del propio gobierno a consecuencia de esto, han muerto cerca de 22,000 personas desde el ano 2006 al presente. México siempre fue un país de paso de la droga o puente hacia los Estados Unidos, pero al haber tantas medidas desde el “911” que reforzaron las fronteras en términos de indocumentados, criminales, trafico de estupefacientes y terroristas México se ha visto en la obligación de dejar mucha de la cocaína que llega de Sur América en el país llevando a muchos jóvenes a la adición. Por otro lado México es el mayor productor de marihuana destinada hacia los Estados Unidos principalmente y uno de los más grandes productores de heroína en el mundo. Hago mención de estos datos, ya que pienso que en mi país Puerto Rico no estamos muy lejos, proporcionalmente, de lo que esta pasando en México. Atravesamos por un proceso similar donde las drogas; armas; robos; asesinatos y prostitución son la orden del día. Veo los noticiarios y escucho con suma tristeza que asesinaron unos jovencitos en alguna cancha de baloncesto, en el centro comercial o en el “Pub” donde compartían y noto que las vidas de los jóvenes se van apagando cada día mas temprano. Eso me lleva a pensar que no hay un plan real de parte del gobierno donde se comprometan a garantizar la seguridad de sus ciudadanos y en especial la de nuestros jóvenes que son el futuro de esta Nación. No hay muchas esperanzas donde el sistema judicial y político del país esta corrompido, pero hay que seguir en pie de lucha hasta dejar una base sólida para el futuro del pais.
“Tenemos una deuda con el pasado y solo podemos pagarla poniendo el futuro en deuda con nosotros”
Lunes, 14 de Junio de 2010 a las 8:20 pm
La lealtad es uno de los valores más importantes que debieran tener los seres humanos, ya que desarrolla nuestra conciencia y es el compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Nuestros lideres políticos carecen de ese valor, esos mismos quienes dirigen nuestros destinos cada día y toman decisiones por nosotros. Para ser líder se debe tener el discernimiento para elegir lo que es correcto porque tenemos una obligación moral con los demás. Por eso, fallar a la lealtad es llegar a la traición.
Martes, 18 de Mayo de 2010 a las 8:49 pm
Mis conciudadanos y conciudadanas no acaban de comprender la falsa de los políticos, en nuestro país, que cada día insisten en aceptar concesiones de generosidad económica para seguir perpetuando nuestro sistema colonial. ¿Por qué razón seguimos apoyando lo mismo? Porque no nos damos cuenta que cada nación tiene el perfecto derecho de mantener su cultura, sus tradiciones, sus costumbres y sus rituales, y que eso es lo que hace al ser humano digno racional y crítico. Los puertorriqueños debemos estar éticamente comprometidos con el futuro de nuestra nación y no dejarnos asimilar.
Martes, 27 de Abril de 2010 a las 9:32 am
Muy buena su exposición Jimmy. Prosiga colaborando, pues se necesitan opiniones libres y diferentes. Tal es la portunidad democrática aun por descubrir para muchos.
Martes, 27 de Abril de 2010 a las 9:29 am
Señor Mercado, asumo que está usted en completa libertad de publicar el artículo que desee. Pues Yoani como todo disidente necesitan divulgación amplia de sus materiales herméticamente censurados dentro de Cuba. Gracias
Miércoles, 21 de Abril de 2010 a las 7:33 pm
Es importante la libertad como lo es respirar, pero a veces no la comprendo, aun habiendo libertad hay muchos pueblos que no logran mantener una sociedad organizada de ley y orden, porque somos presas del crimen, de la maldad y la injusticia y finalmente mi libertad es a medias. Es triste decir estas cosas, pero así es la vida. La clase alta conspira para que cada día hayan más pobres. Unos trabajan, otros roban y los gobiernos fracasan en la búsqueda de soluciones no porque no existan, sino porque todos están ahí para servirse y no para servir. Mi libertad siempre será mi autodeterminación, mi conciencia y mi espíritu y eso para mi es inviolable.
La libertad busca su cauce, pero siempre habrá obstáculos que cierren su ruta.
Lunes, 25 de Enero de 2010 a las 11:26 am
Excelente artículo!
Solicito su permiso para publicarlos en mi site http://www.unionatlas.org
Felicidades
Dr. Santos Mercado
Sábado, 3 de Octubre de 2009 a las 12:06 pm
El valor y mérito de Joani quedan fuera de nuestra capacidad de admiración. Comprendo perfectamente cómo a pesar del reconocimiento adquirido, aun la sociedad libre no le ha otorgado todo el apoyo que su causa y trabajo profesional merecen. Es lógico y no menos triste; pero admitamos que una sociedad centrada en los asuntos que abarcan las primeras planas de todos los medios no puede superar su nivel de prioridades, y seguir de cerca la labor de esta bloggera singular. Que no es la única, por cierto y gracias a Dios que así sea.
El trabajo de Joani Sánchez como el de todos los periodistas que desde la entraña del totalitarismo, siempre han luchado y luchan por la libertad de expresión pertenece a la categoría de la heroicidad. No encuentro término más adecuado.
Situarse en su ambiente, perseguida, vigilada, a merced de turbas inciviles, criticada por los envidiosos, los cobardes, y fundamentalmente segura de que mañana pueden ponerla tras las rejas, sólo por decir cosas que al gobierno no le gustan. Eso es un empeño de adaptación difícil a un medio incomprendido.
Cuántos entendemos estas cosas en el mundo libre. No lo sé, ni creo que seamos demasiados.
Por eso hay que redoblar los esfuerzos a fin de que cada día sean más numerosos quienes descubran este ideal maravilloso de solidarizarse con gente de verdadero coraje, confianza en sí mismo, en Dios y en su causa. Conforme se conozcan todos los luchadores de la libertad en Cuba, Venezuela, China, Irán, Birmania y de hecho en torno a Honduras, su ejemplo trazará un horizonte amplio, generoso y que vale la pena penetrarlo. El fruto será jugoso.
Joani nació bajo la garra de la censura como toda su generación. No tuvo que recibir la idea de la libertad como efecto de la sociedad cubana; sino como respuesta propia a un anhelo natural de plenitud que le costaría duras pruebas. Hoy sus convicciones han triunfado y constituye un dolor de cabeza para Castro y el mundo revolucionario del exterior. Las conclusiones derivadas de esa experiencia bella son riquísimas y deberían alentarnos a seguir su ejemplo aquí donde poseemos todos los recursos que a ella y sus colegas les falta. Primero que nada la democracia.