En estos días hemos sido testigos virtuales del vituperio a los derechos de movimiento de Yoani Sánchez (no necesita presentación). Las autoridades cubanas le negaron una vez más “la tarjeta blanca” (permiso para viajar al extranjero), esta vez con el propósito de recoger el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, en Nueva York.
Ha llovido sobre lo mojado. El video en el que le informan de la negativa de su permiso, es un arriesgado ejercicio de defensa de sus derechos que merece toda nuestra admiración; una vez más demuestra Yoani su coraje. Por otra parte, se ponen en evidencia los oscuros mecanismos de la burocracia del régimen cubano y la impotencia del ciudadano ante ellos.
Ante tales hechos, cabe preguntarse: ¿Cuáles son los derechos ciudadanos de los cubanos?
La ciudadanía es un status que le confiere al individuo un grupo de derechos universales, asegurados por el Estado, quien los garantiza a todos los individuos por igual, como manera de entender la igualdad.
Los estados democráticos modernos transfieren mediante impuestos una parte de los beneficios de los sectores más pudientes para la mejora de los grupos sociales más desfavorecidos. En la práctica los deberes y derechos del ciudadano están íntimamente asociados. Más recientemente se proclama a todos los niveles la indivisibilidad de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales.
La Constitución de Cuba adolece de múltiples omisiones y, por otra parte, establece derechos que luego se ven limitados por otros artículos.
El artículo 55 reza: “El Estado, que reconoce, respeta y garantiza la libertad de conciencia y religión, reconoce, respeta y garantiza a la vez la libertad de cada ciudadano a cambiar de creencias religiosas…”
Luego en el artículo 62, limita esas las libertades estableciendo que ninguna de ellas puede ser ejercida contra la existencia y fines del Estado socialista. Aquí entra a jugar la interpretación del funcionario de turno sobre qué y quién pone en peligro la existencia o fines del Estado socialista.
Este último artículo, brindó el marco jurídico para la ley que posibilitó acusar de enemigos de la patria al grupo de periodistas independientes que hoy cumplen largas condenas de prisión sólo por hacer pública información no confidencial, ni secreto, de estado que resultaba incómoda al régimen.
Estamos ante un estado ideológico y excluyente, en el que una parte de los ciudadanos, por su modo de pensar, son considerados y tratados como ciudadanos de tercera categoría. Digo de tercera categoría, porque de segunda con casi todos y de primera una muy selecta minoría. Los derechos ciudadanos construidos y mediatizados por los contenidos y mecanismos políticos no tienen valor.
El Estado no considera oportuno que la ciudadana Yoani Sánchez viaje al extranjero y no es necesario siquiera darle una explicación. La omnipotente y oscura maquinaria estatal se interpone en su camino y trunca el legítimo derecho de una ciudadana a viajar fuera de las fronteras del paraíso socialista.
Es tal el “valor” de residir en Cuba que, además de que requerir un permiso especial para salir del país, los nacionales que son autorizados a viajar al extranjero, a título particular, deben pagar un impuesto mensual durante su estancia fuera del país, para no perder el derecho a regresar.
El estado totalitario cubano ha establecido regulaciones y disposiciones que tratan de encubrir las arbitrariedades y limitaciones que el sistema pone de manifiesto cada día y hacen de los derechos ciudadanos meros enunciados teóricos.
Me viene a la mente una anécdota en que un conocido amigo de Daniel Ortega, actual presidente de Nicaragua, a raíz de las elecciones en que los sandinistas pedieron el poder, le comentó que, en caso de perder las elecciones, podría irse a Cuba.
Ortega le respondió: - Tú sabes que yo no podría vivir en Cuba.
FUENTE: CUBANET (www.cubanet.org)



Procesando... 


















Jueves, 11 de Marzo de 2010 a las 12:08 pm
Cierta vez en una céntrica avenida de La Habana escuché decir a un extranjero residente en Cuba que lo peor de allí es cada cubano es un Fidel Castro, a primera no le entendí pero al pedirle que me explicara me dio argumentos de los cuales no estaba del todo errado, es cierto que la intransigencia hace de una gran mayoría de los cubanos ignorar que la verdad es un término metafísico, de ahí la importancia de la pluralidad y la divergencia de criterios, que deriva en las contradicciones, fuerza motriz del desarrollo, esto es algo que para alguien que consigue lo que quiere por la fuerza le es ajeno, de ahí que los militares a través de la historia siempre hayan sido los peores negociadores y gobernantes, para nuestra desgracia la sociedad cubana de una forma u otra hoy está militarizada, el caso de Yoani es un claro ejemplo del efecto bumeran de dicha conducta, lo único que han conseguido negándole sus derechos a disentir es hacerle una personalidad de connotación internacional, de haber mantenido toda su libertad de expresión y movimiento esta valiente señora-valiente por disentir siendo mujer en una sociedad machista, y madre a la vez- es muy probable que sería una filóloga de alguna universidad con algún que otro buen artículo o una reportera de algún diario local, nacional o digital, aquí sin lugar a dudas podemos decir que el hábito ha hecho al monje.
Martes, 15 de Diciembre de 2009 a las 7:48 pm
Al fin el gobierno cubano ha hecho algo que se caía de la mata. Demoraron medio siglo y once meses en descubrir que la postura racional ante cualquier discrepante, disidente, oposicionista o como los quieran bautizar sin agua bendita, consiste en responder. Tan sencillo como profundo. Responder a los alegatos que no se comparten es tan viejo como el hombre mismo. Aunque no tiene sustituto ni es negociable. Es una actitud visceral de la especie que se ejerce en casi todos los países del planeta, excepto hasta ahora en Cuba, China, Vietnam, Irán, Corea del Norte y al punto en Venezuela. La noticia del gobierno por supuesto vino acompañada de condicionamientos nada amistosos para Yoani y de paso supimos que se incluían unos quince portales y blogs que le pican a los Castro. Supongo que se refieren a CubaDemocraciayVida.org, MisceláneasdeCuba.net, Cubanuestra.es y otros. Todo promete ser muy interesante y veremos las consecuencias del intento. Por ahora cabe afirmar, los navegantes van a tener la oportunidad de comparar los argumentos esgrimidos por las partes y juzgar por su propia cabeza lo que les parezca más adecuado. Tal la oferta de la libertad. Oferta a la que debía adscribirse el cubano de adentro, el de la isla. Pues éste no tiene acceso regular, salvo costosísimas horas en hoteles, embajadas, y algún sitio afin a la diplomacia. Absurdo que esperamos no tener que aguardar otro medio siglo para que Fidel les permita ser mudos testigos de un debate pintoresco, revelador y confirmador de que el gobierno cubano es el más oscurantista, retrógrado y reaccionario del mundo occidental.
Viernes, 13 de Noviembre de 2009 a las 9:31 am
A don Rafael. Saludos. En el anterior material traté de asociar tres escenarios de una misma causa. Veo un campo inmenso a desarrollar usando de estos enlaces. En su mérito sugiero dedique sus amables comentarios a cualesquiera de los magníficos columnistas que nos acompañan en OPINACUBA.COM. Es otra forma se sentirnos más unidos y multiplicar los efectos de trabajos meritorios cuyo alcance siempre puede traspasar nuevas metas.
Viernes, 13 de Noviembre de 2009 a las 9:17 am
Desde luego que todo lo expuesto por don Rafael es parte de las realidades típicas del sistema imperante en Cuba. Aunque las cosas se agravaron luego de la salvaje represión contra los jóvenes pacifistas que acabamos de ver en la red. Nada más parecido a la Alemania de Hitler o URSS de Stalin. Todo en pleno siglo XXI coincidiendo con las escaladas del mismo tono emprendidas en Argentina por Cristina Fernández contra Clarín, o los atentados contra El Heraldo de Honduras. Quien no desee asociar golpes a la prensa libre tan sincronizadamente lanzados en diferentes rincones del continente, es porque no desea comprobarlo. Está claro. Se ataca bárbaramente en tres lugares a la prensa coincidiendo con otro aniversario de la caída del muro berlinés. Es la respuesta totalitaria de Latinoamérica ante un hito glorioso en la eterna lucha por la libertad.
Cabe pues a nuestra cubanita el honor de verse escogida por las fuerzas más reaccionarias y oscuras de la región para perpetrar golpes crueles a este principio básico, y que deben alertar a nuestros amigos de toda filiación para comenzar a desentumecer sus músculos y prestarse a defender esos derechos humanos conculcados a la par en Cuba, Argentina y Honduras.